FLAMENCO
JUAN MENESES, FLAMENCO POR DERECHO
Por
José Cenizo Jiménez
Post #27

Les invito a conocer a este cantaor por derecho, noble e intenso, Juan Meneses.

 

Juan Meneses, De anhelos, quebrantos y otros cantes, Caló Records, 2018

                                   UN CANTAOR Y LA TRADICIÓN RENOVADA

José Cenizo Jiménez

            Juan Meneses presenta primer disco (aunque ya grabó en 2014 en la serie Joven Cante Jondo, impulsada por la productora del cante jondo “La Droguería Music”, cuatro cantes). Dedicado profesionalmente al cante desde hace poco, busca, a partir de las raíces del flamenco más austero -incluso familiares, ya que es sobrino de José Menese de La Puebla de Cazalla-, para tener una voz propia.

            “De anhelos, quebrantos y otros cantes” ya apela desde el título a la variedad de temas, en un arco que va de lo amoroso y filosófico a lo social. Once cantes les sirven de soporte: marianas, taranto, soleá, tangos, malagueñas, alegrías, petenera, serrana, bulería por soleá, abandolaos y seguiriya. Así pues, junto a los estilos clásicos del flamenco tradicional muy interpretados como soleá o seguiriya, alegrías o malagueña, hay otros que no suelen hacerse mucho ni en directo ni en disco, como marianas, serrana o petenera. Por otra parte, un acertado grupo de estilos desde el compás más ortodoxo a los libres.

Aquí no hay muchas concesiones a la galería, pues todo está tratado tanto desde el punto de vista musical como poético con exquisita elegancia, con cuidadoso esmero y conocimiento pleno de lo que se está ofreciendo, flamenco de alta resolución, cante jondo de primera. En buena parte de esto es responsable también el guitarrista, Fernando María, a la vez productor de la obra a través del sello Caló Records. El disco, así, se ve prestigiado y potenciado por el esfuerzo melódico y armónico de la guitarra (apenas acompañada en algún momento por la caja), por la riqueza de matizaciones personales que aporta en el acompañamiento, especialmente en los preludios y en los intermedios o descansos del cante, y esto en todos los estilos, dejando una huella sonora perceptible y enriquecedora con tenaces picados festeros como en los tangos, trémolos sugerentes como en la petenera, vivaces y luminosos acordes en las alegrías y así, como decimos, en toda la obra.

La bailaora Charo Cala ha hecho sus aportaciones en la dirección musical junto a Fernando: un acierto más. La percusión, muy acertada en la mariana o en la serrana, es de Fernando Maya, y las palmas y nudillos de Antonio Amaya “Petete” y Federico Núñez. Textos en el folleto de Kike López de Haro y Curro Aix nos invitan  a la audición del disco. El primero dice que tiene el proyecto “la sana intención de contar / cantar el viejo mensaje nuevo” y el segundo escribe sobre “la voz arenosa” y el “flamenco comprometido” del cantaor, “heredero y valedor de aquella forma delicada, sofisticada y concienzuda de entender el cante”, refiriéndose a los moriscos Menese y Moreno Galván, y sobre esta herencia comenta que no es “un salvoconducto, un viático, sino una prueba previa a superar y por tanto una garantía de buen hacer”. Sobre esto, el aficionado opinará. Aunque en algunos cantes se nos venga a la memoria la voz y la forma de enfrentar el cante de José Menese, sobre todo en la petenera o la seguiriya (también en la mariana por mucho que la letra cambie), esto es más una garantía de calidad, un camino certero, una fuente segura, un magisterio maduro que un vacío mimetismo. Eso sí, Juan Meneses debe encontrar, pese a las influencias múltiples, su propia voz, su propio camino, como ya lo hace con la elección de letras nuevas y unos arreglos musicales con aportaciones personales además con las características propias de su registro vocal. Letras nuevas de variado registro métrico y temático, incluso estilístico, que vienen de la mano del propio Fernando María y de Juan Peña, Vicente Tortajada, Diego Sánchez, Juan Manuel Cabello. Les ponemos un ejemplo de la mariana, que abre dignamente el disco, con letra de Fernando María:

La mar no da nada…

Mar llena de muertos,

verde tan verde de muerte es tu agua,

qué secos están tus huertos,

de miles de almas, ¿al sur quién lo ama?

Y otro de la soleá, de Juan Peña, uno de los cortes más logrados del disco, puro clasicismo actualizado en una nueva voz, soleá pausada y segura:

Tu querer lo borro,

es tan profunda la herida,

las palabras que dijiste

no las viá olvidar el la vida.

 

No te vayas  de mi vera,

que me va faltando el aire

cuando sales por la puerta.

Su voz tiene fuerza y hondura y este disco demuestra, por lo indicado, que quiere tener su propio sitio. Seguro que esa inquietud será aún más palpable en discos venideros. Mientras tanto, disfrutamos con estos anhelos, quebrantos y otros cantes.

             

           

           

 

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