La muestra reúne una selección de fragmentos de escultura arquitectónica procedentes de diversos monumentos funerarios iberos y romanos. Las piezas, datadas entre los siglos IV y III a. C. en el caso de los monumentos iberos y entre los siglos I y II d. C. en los romanos, permiten acercarse a distintas formas de concebir el espacio funerario a lo largo del tiempo. A pesar de las diferencias cronológicas y culturales, todos estos monumentos compartían una misma intención: destacar en el paisaje y hacerse visibles en su entorno mediante estructuras concebidas a modo de torre.
Como complemento, la exposición incorpora diversos bienes muebles que permiten aproximarse a los posibles ajuares asociados a estos monumentos funerarios. Se trata de materiales procedentes de dos tumbas coetáneas, localizadas en las necrópolis de Puerta Argentaria, del siglo IV a. C., y Casablanca, del siglo II d. C., ambas situadas extramuros de la ciudad de Cástulo. El conjunto ofrece así una visión más amplia de las prácticas funerarias de estas comunidades y de la relación entre arquitectura monumental, memoria y ritual en torno a la muerte.