El paisaje blanco y luminoso de Carboneras vuelve a convertirse en el gran lienzo donde el arte contemporáneo y el pulso popular dialogan sin complejos. Este municipio almeriense acoge un sugerente programa de visitas guiadas que invita a redescubrir su patrimonio más vanguardista y singular. La iniciativa propone un fascinante viaje al pasado reciente para situar en su hábitat original aquellas construcciones levantadas entre los años sesenta y ochenta, concebidas en su mayoría como refugios estivales por creadores visionarios que supieron fundir el diseño tardo-moderno con la sabiduría vernácula del lugar.
El recorrido, meticulosamente diseñado e implementado por el farero y experto local Mario Sanz Cruz, despliega un itinerario de diecisiete edificios emblemáticos que revelan cómo la genialidad de figuras históricas como André Bloc, Edgard Pillet, Takis, Olivier-Clément Cacoub y Carlos Raúl Villanueva se entrelazó con el saber anónimo de la edificación tradicional. Es la materialización perfecta de aquella célebre premisa de Bernard Rudofsky sobre una arquitectura sin arquitectos, donde cada muro y cada volumen reinterpretan el entorno con una libertad creativa inusual. La ruta arranca con fuerza en la playa de Las Marinicas, serpentea hasta adentrarse en la mítica casa-escultura El Laberinto y culmina su travesía en el legendario hotel El Dorado, obra del director de arte Eddie Fowlie, impregnando cada rincón de aquel halo cinematográfico que dejó la huella de Lawrence de Arabia.