XXIV BIENAL DE FLAMENCO
Un gesto detenido en el aire, una mirada que sostiene el instante, un tacón suspendido antes de volver a tocar el suelo. La fotografía encuentra en el flamenco un territorio privilegiado para atrapar lo efímero, pero también para ir más allá de la imagen y revelar aquello que sucede alrededor del escenario. Porque el flamenco es un universo en constante movimiento y, en esa transformación permanente, la cámara se convierte también en una forma de explorar, interpretar y descubrir.
La muestra reúne los trabajos de Cecil_Ka, Ingrid Klevmark, Tato Olivas, Antonio Pérez y Alberto Rojas Maza, cinco miradas que abordan el flamenco desde la fotografía con la intención de atravesar la superficie del espectáculo. Sus imágenes se adentran en otros mundos que conviven con el arte jondo, en sus espacios, personajes, atmósferas y momentos menos visibles. Una propuesta que entiende la fotografía no solo como registro, sino como una herramienta para ampliar el encuadre y acercarse a la diversidad de realidades que conforman el flamenco contemporáneo.