Krista Louise Smith y Elliot Purse comparten un estudio en Brooklyn y una vida fuera de él. Sinembargo, sus prácticas no podrían parecer más diferentes y esa distancia es precisamente de loque trata esta exposición.Smith trabaja sobre grandes lienzos en los que el color se acumula por capas hasta habitar ellímite entre la abstracción y la figura. Algo aparece, un cielo, un cuerpo, un recuerdo, pero nuncallega a concretarse. Es una pintura que nace de adentro: de laexperiencia emocional, de lafeminidad, del peso de una memoria que el cuerpo carga sin siempre saber por qué. La figura nose ve; se presiente.Purse, en cambio, trabaja con carboncillo sobre papel y no deja nada a la ambigüedad. Músculos,masa, la gravedad específica de una persona en el espacio: sus figuras están ahí de forma plenae innegable, arraigadas en una tradición del dibujo figurativo que se remonta siglos atrás. DondeSmith disuelve, Purse define.Lo que los une es la pregunta de fondo: qué significa habitar un cuerpo. Ambos la abordan desdeextremos opuestos, ella desde la abstracción más radical, él desde la figuración más y sinembargo, cuando conviven en un mismo espacio, sus obras se sienten como dos mitades de unmismo pensamiento.Parallelsno propone un diálogo entre los dos artistas, sino algo más honesto, una coexistencia.Sin concesiones formales, sin puntos medios calculados. Cada uno permanece fiel a su propiolenguaje, y es precisamente esa fidelidad a esa negativa de ceder la que genera la tensión en laque se sostiene la muestra. La línea entre los dos mundos la traza el visitante.