Alba García convierte la memoria familiar en un territorio fotográfico desde el que explorar la pertenencia, el arraigo y la identidad marcada por la migración andaluza. El proyecto, presentado por el Centro Andaluz de la Fotografía dentro del programa “Tránsitos”, se acerca especialmente a las mujeres de su familia materna, convertidas en hilo conductor de una historia que permanece unida pese a la distancia. La colmena aparece así como una sugerente metáfora del origen: un espacio al que se sigue perteneciendo a través de los afectos, los recuerdos y las historias compartidas.
Desarrollado y producido en el laboratorio analógico del propio Centro, el proyecto propone un recorrido de carácter poético y onírico en el que la autora se sitúa dentro y fuera de esa comunidad familiar. Las imágenes exploran los mecanismos de transmisión de la memoria y las formas en que una identidad se construye entre lugares, generaciones y experiencias. El cuerpo, el retrato y las posibilidades expresivas de la fotografía analógica se convierten en herramientas para abordar una cuestión íntima que también conecta con una experiencia colectiva: la de las comunidades andaluzas desplazadas y las huellas culturales que sobreviven a la emigración.
Nacida en Barcelona en 1984, García Fijo estudió Historia del Arte, Fotografía e Investigación Aplicada a los Estudios Feministas y ha desarrollado una trayectoria vinculada a la enseñanza, la gestión cultural y la creación fotográfica. Su trabajo profundiza especialmente en el retrato y el cuerpo mediante técnicas analógicas como las largas exposiciones, la estenopeica o la emulsión de materiales. La experiencia de ser hija de emigrantes andaluces en Cataluña atraviesa buena parte de su investigación artística y la ha llevado a estudiar los vínculos, conflictos y procesos identitarios de la diáspora andaluza.