Una muestra que recorre seis siglos de historia en Huelva
La tradición sitúa un toro en el origen de la devoción onubense a la Virgen de la Cinta. Según el relato transmitido hasta nuestros días, en 1400 la imagen reaparece cuando un joven llamado Francisco Pedro, perseguido por una res que conducía para ser lidiada, se encomienda a la Virgen y consigue ponerse a salvo al trepar a una heredad. El animal queda finalmente rendido a los pies de la pintura que acaba de descubrirse. Desde entonces, el mundo del toro y la devoción a la Patrona de Huelva quedan unidos por una historia que atraviesa seis siglos.
Ese vínculo es el eje de la exposición La devoción de los toreros a la Virgen de la Cinta, inaugurada en El Comercial y organizada por la Fundación Cajasol junto a la Muy Antigua, Ilustre y Venerable Hermandad de Nuestra Señora de la Cinta Coronada. La muestra se incorpora a los actos conmemorativos de los 625 años de veneración y culto a la Patrona de Huelva y abogada de los marineros y puede visitarse hasta el 2 de octubre.
Una tradición vinculada a la historia de la ciudad
La historia de la Virgen de la Cinta cuenta con un relato anterior al episodio taurino de 1400. El manuscrito del siglo XVIII de fray Felipe de Santiago, lego del monasterio de La Rábida, recoge una tradición que hasta entonces había circulado de forma oral. Según esta narración, hacia el año cuatrocientos, el zapatero Juan Antonio regresa de Gibraleón junto a su mujer, Lucía, cuando siente un fuerte dolor. Tras encomendarse a la Virgen, encuentra una cinta, se la ciñe a la cintura y experimenta un alivio inmediato.
En agradecimiento, levanta una ermita cuya pared es pintada por Pedro Pablo con la imagen de la Virgen y el Niño portando la cinta, elemento que da nombre a la advocación. La pintura queda posteriormente oculta durante la invasión sarracena y permanece olvidada hasta su descubrimiento en 1400.
Tras el episodio protagonizado por Francisco Pedro y el toro, los vecinos recortan el muro en el que había aparecido la imagen y trasladan la pintura hasta el lugar más elevado del entorno, donde se encuentra actualmente el santuario de la Virgen de la Cinta.
Toros, patrimonio y devoción
La exposición reconstruye cronológicamente la relación entre la tauromaquia onubense y la Patrona. Entre los episodios documentados aparecen las corridas celebradas durante el siglo XVIII cuya recaudación se destinó a sufragar el altar mayor del santuario, considerado actualmente una de las piezas artísticas de mayor valor de la ciudad.
La vinculación continúa durante el siglo XX, cuando distintos toreros locales participan en festejos organizados para contribuir a las obras del mirador y del propio templo. Más recientemente, el mundo taurino también ha colaborado en la financiación del actual paso de plata de la Virgen Chiquita de la Cinta.
Junto a estas aportaciones colectivas, la muestra recoge también una tradición de carácter más personal: la entrega de trofeos obtenidos en el ruedo como ofrenda a la Patrona. Un conjunto de testimonios y objetos que permite observar cómo la devoción religiosa, la historia taurina y la identidad de Huelva han mantenido durante generaciones una relación estrecha.
Dos coloquios completan la exposición
La programación se completa con dos encuentros que profundizan en esta relación desde perspectivas diferentes. El primero, La Virgen de la Cinta, devoción del toreo onubense, se celebra el 29 de septiembre a las 20:00 horas. El segundo, La Virgen de la Cinta y la historia del toro en Huelva, tiene lugar el 2 de octubre, también a las 20:00 horas, coincidiendo con la clausura de la exposición.