Al ritmo de guitarras, violines, panderos y voces, los verdiales mantienen vivo uno de los legados culturales más singulares de Málaga, una tradición en la que música, baile, indumentaria y sentido de comunidad conforman una expresión popular de extraordinaria personalidad. La exposición propone un recorrido por la historia, la evolución y la vigencia de esta manifestación autóctona a través de documentos, pinturas, fotografías y propuestas artísticas contemporáneas procedentes de distintas peñas, colecciones y creadores. Comisariada por la historiadora del arte y experta en flamenco Lourdes Gálvez del Postigo, la muestra plantea un itinerario cronológico y pedagógico que permite descubrir los orígenes de esta celebración, su reconocimiento institucional y su capacidad para seguir inspirando nuevas formas de creación. Una mirada a una cultura popular que trasciende lo musical para convertirse en memoria compartida e identidad colectiva.
Organizada en cuatro secciones, la exposición se aproxima a los posibles vínculos de los verdiales con antiguos ritos de culto al sol y celebraciones relacionadas con los solsticios, antes de detenerse en el proceso de recuperación y puesta en valor que experimenta esta tradición a partir de mediados del siglo XX. La panda constituye el corazón de la Fiesta, con sus instrumentos de cuerda y percusión y sus vocalistas, unidos por un compás que guía el baile. A su alrededor, figuras como el alcalde, encargado de dirigir el grupo; el abanderado, que porta y danza con la bandera identificativa; y el caracola, que anuncia su llegada mediante una caracola marina, construyen un ritual colectivo inconfundible. También los llamativos sombreros, decorados con flores, espejos y cintas, forman parte de una estética que convierte cada encuentro en una celebración de los sentidos y del arraigo popular.
El recorrido presta especial atención al reconocimiento cultural de los verdiales desde la fundación de la Peña Juan Breva en 1958 hasta la institucionalización de la Fiesta Mayor, celebrada cada 28 de diciembre desde 1961, durante la alcaldía de Francisco García Grana. Este proceso despierta el interés de artistas que encuentran en la tradición una fuente de inspiración y un reflejo de la identidad malagueña. Las fotografías de Pérez Berrocal, Meyerowitz y Jorge Dragón documentan distintas aproximaciones a esta manifestación, mientras la obra de Eugenio Chicano ocupa un lugar destacado por su estrecha vinculación con la Fiesta. La muestra ofrece además una oportunidad para recorrer medio siglo de pintura malagueña a través de nombres esenciales como Ruano, Peinado y Brinkmann, y observar cómo una expresión nacida de la cultura popular encuentra nuevas lecturas en el arte.
Lejos de quedar anclados en el pasado, los verdiales mantienen su vitalidad y continúan dialogando con los lenguajes contemporáneos. Así lo demuestran las propuestas reunidas en la exposición, desde la investigación de Timsam Harding sobre la percepción sonora y la vibración hasta Violineros, de la violinista Luz Prado, un proyecto abierto que explora distintas formas de abordar el violín en la provincia de Málaga a partir de la Fiesta. La programación incorpora también una performance musical en sala y la mirada cinematográfica de David Muñoz, que presenta el cortometraje El mundanal ruido, un recorrido junto a José Luque, figura conocida en el universo de los verdiales, por los paisajes del Parque Natural Montes de Málaga en busca de esta música ancestral.