Un recorrido visual por las portadas de discos que trascienden su función original para reivindicarse como auténticas obras de arte. La exposición recupera el valor estético de aquellas cubiertas de vinilo que acompañan a generaciones de oyentes y que, con la llegada de nuevos formatos como el CD y el DVD, han quedado relegadas durante años al olvido. El regreso del vinilo a las tiendas ofrece ahora una oportunidad para redescubrir este patrimonio gráfico y acercarlo también a las nuevas generaciones, invitándolas a contemplar la música desde una perspectiva diferente.
La muestra pone el foco en el diálogo entre las artes plásticas y el jazz, un género cuya identidad visual encuentra en las ilustraciones, pinturas y diseños de sus discos una forma de expresión propia. En este universo creativo destacan nombres como Roger Dean, Bob Dylan, Máximo, Benito Moreno y Andy Warhol, artistas cuyas aportaciones convirtieron numerosas portadas en piezas reconocibles por derecho propio. Sus creaciones no solo acompañan a la música, sino que construyen imaginarios, transmiten emociones y forman parte de la identidad cultural de los álbumes. En ocasiones, además, estas imágenes funcionan como un reclamo decisivo para el público, demostrando que el envoltorio artístico puede alcanzar una relevancia comparable a la del contenido sonoro que presenta.
Con esta segunda entrega, que toma el relevo de una primera exposición dedicada al rock, La música por los ojos reivindica la memoria de un formato que reúne música, diseño y creación artística en un mismo objeto. Aquellas portadas que pasan de las estanterías a los rincones olvidados de las casas, o que desaparecen con el cambio de hábitos de consumo, recuperan aquí su protagonismo como testimonios de una época y de una manera de entender la cultura musical.