La ciudad, sus arquitecturas, sus espacios de tránsito y, sobre todo, las huellas que el tiempo y quienes la habitan dejan sobre ella son el punto de partida de La poética del espacio urbano en la obra de Pepe Cañete, una exposición que reúne en la Fundación Cajasol de Córdoba 46 obras realizadas entre 2019 y 2026. El proyecto propone acercarse al paisaje urbano no como una simple representación de calles y edificios, sino como un territorio de memoria, experiencias y transformaciones.
Comisariada por Damián E. Bretones, la muestra reúne una selección de trabajos desarrollados durante varios años de investigación y experimentación en torno a la ciudad. En ellos conviven arquitecturas, figuras humanas, espacios de tránsito, elementos gráficos y materiales vinculados a la propia experiencia del artista. La imagen reconocible se transforma progresivamente a través de manchas, transparencias, texturas y diferentes capas de materia, situando su pintura en un espacio intermedio entre la figuración y la abstracción.
La propuesta refleja algunas de las constantes de la trayectoria de Pepe Cañete, artista cordobés nacido en Baena, cuya actividad se ha desarrollado también en los ámbitos de la docencia, la investigación y la divulgación cultural. Maestro y licenciado en Filosofía y Letras, con formación especializada en Historia del Arte, Cañete ha mantenido durante décadas una estrecha relación con la creación artística y con la conservación y difusión del patrimonio cultural de su entorno.
Su trabajo incorpora con frecuencia la memoria como materia artística. Una de las experiencias más significativas en este sentido se encuentra en la recuperación de la antigua librería, papelería e imprenta familiar Cañete, fundada en Baena en 1926. El espacio, restaurado y transformado en lugar cultural, conserva objetos y materiales vinculados a su historia y se convierte también en escenario de exposiciones, encuentros y proyectos de investigación. Esta relación entre memoria, objetos, espacio y tiempo aparece igualmente en su producción artística.
En la exposición cordobesa, esa mirada se dirige hacia la ciudad. Las calles y edificios dejan de funcionar únicamente como motivos pictóricos para convertirse en lugares vividos, cargados de presencias y ausencias. La ciudad aparece así como una construcción colectiva en permanente transformación, donde cada generación incorpora nuevas capas sobre las anteriores.
La poética del espacio urbano plantea, en definitiva, una aproximación a la obra de Pepe Cañete desde la experiencia de habitar. Una pintura que parte de lugares concretos para hablar también de la memoria, del paso del tiempo y de la relación entre las personas y los espacios que forman parte de sus vidas.