La exposición propone un recorrido por el arte sacro contemporáneo centrado en la representación de Cristo. De carácter itinerante, llega a la Catedral de Sevilla tras su paso por la Catedral de Toledo, donde se presentó con motivo de su octavo centenario. Reúne 35 pinturas y una escultura que abordan la Encarnación y la Pasión desde distintos lenguajes actuales, planteando un itinerario de contemplación en el contexto de la Cuaresma.
Las obras pertenecen a la colección de Steen Heidemann y configuran un conjunto heterogéneo en procedencias y estilos. Participan artistas como Salvador Dalí, Raúl Berzosa, Hélène Legrand o James Langley, junto a creadores de diversos contextos internacionales. La muestra pone en relación la tradición iconográfica cristiana con formas contemporáneas de representación, sin establecer una línea estética única.
El proyecto surge de encargos directos a los artistas, con la intención de generar nuevas interpretaciones del rostro de Cristo desde la sensibilidad actual. En este marco, el espacio catedralicio funciona como lugar de recepción y lectura de las obras, favoreciendo una experiencia basada en la observación y la reflexión.