Exposiciones
Sevilla, 23 de abril de 2018
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¡NIÑOS! ¿QUÉ HACÉIS?
Fecha: Del 05/03 al 22/06/2018
Lugar: COLEGIO SANTA ANA
Localidad: SEVILLA
Dirección: C/ Padre Damián, 2
Horario: De lunes a viernes de 16:00 a 21:00 h, y los sábados de 16:00 a 21:00 h. Días no lectivos cerrado.
Precio: Entrada gratuita

¡NIÑOS! ¿QUÉ HACÉIS? Otros espacios

Fecha: Del 05/03 al 22/06/2018 Lugar: COLEGIO SANTA ANA Dirección: C/ Padre Damián, 2 . SEVILLA Horario: De lunes a viernes de 16:00 a 21:00 h, y los sábados de 16:00 a 21:00 h. Días no lectivos cerrado. Precio: Entrada gratuita

Descripción

CONMEMORACION DE LOS 400 AÑOS DEL NACIMIENTO DE MURILLO.

Serie fotográfica realizada por Alejandro Campos España y con la colaboración de su Equipo de Comunicación, y de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana.

La muestra es totalmente original y en gran formato, concretamente 100 x 140 cm. La muestra ha sido inspirada por su composición y los elementos visuales que en ella aparecen, en la obra del pintor.

El objetivo es homenajear y conmemorar los cuatrocientos años del nacimiento del pintor sevillano, despertar el gusto por el arte de antes y de hoy, generar identidad entre los alumnos y la casa de las Hermanas, y abrir las puertas para que los sevillanos podamos disfrutar de la cultura y el arte donde los protagonistas son los pequeños. Los que viven ahora.

La serie fotográfica se intenta aproximar a la realidad de lo que hacen muchos de nuestros niños y jóvenes. Aquí lo importante son ellos, los niños, envueltos en el naturalismo y cotidianidad de los tiempos que corren, prestando atención a cómo se sientan, cómo se mueven, cómo comen, cómo miran, cómo sonríen, cómo viven. Cobra importancia el esbozo de un sonrisa amable por parte de dos hermanos que se prestan a participar en la obra, el mayor indica al pequeño cómo imitar mejor la composición de una pintura que se realizó hace unos trescientos cincuenta años y a la que a los niños les resulta familiar su pose, pues en muchas ocasiones, lo han realizado al asomarse a la ventana de su casa. Cobra importancia también, en su realización y en su resultado último, la expresividad en el gesto de los tres niños que para componerse siguiendo las indicaciones del equipo tardaron más de dos horas en encontrar la impresión perfecta de un momento de juego que para ellos es cotidiano pero que para mostrar en cámara resulta agotador, y en ese agotamiento, encuentran la satisfacción después un trabajo bien realizado. Y por último, por poner un caso más, cobra importancia la espontaneidad con la que en todas las fotografías se muestran a los niños y jóvenes desenvolviéndose en la realidad de su día a día. Llama la atención cómo en una de las composiciones, las niñas que aparecen, en vez de contar monedas tal y cómo lo retrató Murillo, están jugando a contar cromos de fútbol, algo que según ellas, hacen tanto los niños como las niñas en el recreo del patio. Tienen todas las imágenes, en definitiva, la alegría y la gracia como principal característica, aunque se muestre también en determinados momentos la soledad de aquellos niños que, en ocasiones, se sienten tristes por algún motivo.

La serie juega en sus fondos con los colores coorporativos de la marca Santa Ana, el verde, rojo, amarillo y blanco. Colores que a grandes rasgos representan la Esperanza, el Amor, la Creatividad, y la Sencillez. Murillo utilizaba en su obra los claros y oscuros, y nosotros, dándole una vuelta de tuerca a todo ello, decidimos darle color, moviéndonos entre pantones que no solo representan valores tan importantes como los anteriormente citados si no que nos envuelve en una realidad mucho más próxima y cercana. Los niños son color en todas sus facetas, o al menos, eso debería de ocurrirle a todos los niños de nuestro mundo. Que la vida que comienzan a vivir esté llena de color, nos daría la tranquilidad de saber que son felices. No nos parecía apropiado la técnica del claro-oscuro aplicada a la fotografía en una serie donde se habla de niños que están bien. Lo oscuro es tristeza. Nosotros no estamos tristes. Nuestros niños, afortunadamente, están sanos, tienen un plato de comida que llevarse a la boca todos los días, reciben educación de calidad, se sienten queridos por sus familias y profesores, etc. El color ilumina, refleja mejor la realidad que viven nuestros alumnos. Con el color también hemos hecho algo curioso y diferente, hemos empleado colores vivos y planos que envuelven a los personajes en una atmósfera de atemporalidad al igual que, de otro modo, hacia el pintor, pero con esta técnica nos aseguramos de hacerlo de una manera más moderna, recuerda en ese sentido al pop-art. 

Participar en la obra, el mayor indica al pequeño cómo imitar mejor la composición de una pintura que se realizó hace unos trescientos cincuenta años y a la que a los niños les resulta familiar su pose, pues en muchas ocasiones, lo han realizado al asomarse a la ventana de su casa. Cobra importancia también, en su realización y en su resultado último, la expresividad en el gesto de los tres niños que para componerse siguiendo las indicaciones del equipo tardaron más de dos horas en encontrar la impresión perfecta de un momento de juego que para ellos es cotidiano pero que para mostrar en cámara resulta agotador, y en ese agotamiento, encuentran la satisfacción después un trabajo bien realizado. Y por último, por poner un caso más, cobra importancia la espontaneidad con la que en todas las fotografías se muestran a los niños y jóvenes desenvolviéndose en la realidad de su día a día. Llama la atención cómo en una de las composiciones, las niñas que aparecen, en vez de contar monedas tal y cómo lo retrató Murillo, están jugando a contar cromos de fútbol, algo que según ellas, hacen tanto los niños como las niñas en el recreo del patio. Tienen todas las imágenes, en definitiva, la alegría y la gracia como principal característica, aunque se muestre también en determinados momentos la soledad de aquellos niños que, en ocasiones, se sienten tristes por algún motivo.

La serie juega en sus fondos con los colores coorporativos de la marca Santa Ana, el verde, rojo, amarillo y blanco. Colores que a grandes rasgos representan la Esperanza, el Amor, la Creatividad, y la Sencillez. Murillo utilizaba en su obra los claros y oscuros, y nosotros, dándole una vuelta de tuerca a todo ello, decidimos darle color, moviéndonos entre pantones que no solo representan valores tan importantes como los anteriormente citados si no que nos envuelve en una realidad mucho más próxima y cercana. Los niños son color en todas sus facetas, o al menos, eso debería de ocurrirle a todos los niños de nuestro mundo. Que la vida que comienzan a vivir esté llena de color, nos daría la tranquilidad de saber que son felices. No nos parecía apropiado la técnica del claro-oscuro aplicada a la fotografía en una serie donde se habla de niños que están bien. Lo oscuro es tristeza. Nosotros no estamos tristes. Nuestros niños, afortunadamente, están sanos, tienen un plato de comida que llevarse a la boca todos los días, reciben educación de calidad, se sienten queridos por sus familias y profesores, etc. El color ilumina, refleja mejor la realidad que viven nuestros alumnos. Con el color también hemos hecho algo curioso y diferente, hemos empleado colores vivos y planos que envuelven a los personajes en una atmósfera de atemporalidad al igual que, de otro modo, hacia el pintor, pero con esta técnica nos aseguramos de hacerlo de una manera más moderna, recuerda en ese sentido al pop-art.

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