Miguel Gómez Losada
En el estudio suena en bucle una cinta experimental, Prēlune, de Jean-Paul L ́Heureux, con sintetizadores atmosféricos de dominante esotérica. Me meto en el papel y finjo lo que pudiera ser una hipnosis, ayudado por las sábanas de sonido y por el título. Imaginar tiene un ritual. Me convencí de que Prēlune es una fantasía sobre los fenómenos celestes, y seguí ese hilo. Construí un marco mental, una ficción de antiguas culturas influidas por la astrología, en espacios sagrados, con ceremonias secretas y gráficas de Prēlune: un lugar desde donde invocar la inmensidad. Hasta donde he podido saber, la palabra Prēlune no tiene traducción. Me atrevo a definirla como oscuridad entre lunas. Prēlune es ese intervalo, una metáfora de la noche cerrada, un vacío semántico donde la pintura pone visión.