Córdoba vuelve a situar el piano en el centro de su programación musical con la XXIV edición del Festival Internacional de Piano Rafael Orozco, que se desarrolla del 22 de octubre al 13 de noviembre. La edición adquiere además un significado especial al coincidir con el 80 aniversario del nacimiento de Rafael Orozco (Córdoba, 1946-Roma, 1996), uno de los pianistas españoles de mayor proyección internacional del siglo XX y ganador en 1966 del Concurso Internacional de Piano de Leeds.
El programa reúne a dos destacados intérpretes de la escena internacional. El 30 de octubre, el Teatro Góngora recibe a Vadym Kholodenko, pianista ucraniano distinguido con la Medalla de Oro del Concurso Internacional Van Cliburn. Su trayectoria incluye colaboraciones con importantes orquestas de Europa, Norteamérica y Asia y con directores como Iván Fischer, Antonio Pappano, Myung-Whun Chung o Susanna Mälkki. Su recital aborda el universo de Franz Liszt e incluye la monumental transcripción realizada por el compositor de la Sinfonía fantástica de Hector Berlioz.
El 13 de noviembre llega el turno de Simon Trpčeski, pianista macedonio reconocido por su virtuosismo y su personalidad escénica. Impulsado internacionalmente como New Generation Artist de la BBC, ha actuado con más de un centenar de orquestas en cuatro continentes y mantiene una destacada trayectoria discográfica. Su programa reúne obras de Chaikovski, Ravel y Prokófiev, incluyendo la versión para piano de la suite de El cascanueces realizada por Mikhail Pletnev.
Fundado en 2002 por iniciativa del pianista y catedrático Juan Miguel Moreno Calderón, entonces director del Conservatorio Superior de Música Rafael Orozco, el festival nació vinculado a la historia de esta institución cordobesa. Desde entonces, más de 200 pianistas procedentes de una treintena de países han pasado por sus diferentes ediciones, entre ellos Grigori Sokolov, Arcadi Volodos, Katia y Marielle Labèque, Yulianna Avdeeva, Marc-André Hamelin, Nikolai Lugansky y Javier Perianes.
La XXIV edición se presenta así bajo la memoria de un intérprete cordobés cuya carrera alcanzó las grandes salas y orquestas internacionales, y mantiene como eje el repertorio pianístico en sus diferentes dimensiones: desde la monumentalidad de Liszt hasta el color orquestal trasladado al teclado y la tradición rusa representada por Chaikovski y Prokófiev.