XI CINTA
Joven 1 y Joven 2 intentan encontrar su lugar en un mundo que parece ofrecerles cada vez menos certezas. La ansiedad, los empleos precarios, los estudios que no garantizan un futuro y la imposibilidad de acceder a una vivienda o plantearse una familia propia dibujan el horizonte de una generación atrapada entre las expectativas y la frustración. AMOR(a)MUERTE pone el foco en esa realidad cotidiana desde la experiencia de dos jóvenes que, mientras tratan de descubrir quiénes son, se enfrentan a un entorno hostil y asfixiante. En medio de la incertidumbre, la amistad se convierte en su principal sostén, un espacio de confianza y resistencia desde el que afrontar las dificultades y compartir el vértigo de un futuro que parece escapar de sus manos. La obra retrata así las contradicciones de la juventud contemporánea y reivindica los vínculos afectivos como una forma de supervivencia frente a la precariedad.
Detrás de esta propuesta se encuentra Las Lunas, compañía formada por Luna Navajas, actriz y directora graduada en Arte Dramático por la Escuela de Teatro y Doblaje Remiendo, y Ana Luna Moya, actriz especializada en teatro físico y graduada en Interpretación Textual por la ESAD de Málaga. Ambas creadoras se conocieron en 2021 en el Centro de Formación Escénica de Andalucía de Granada, durante el curso de Dirección, y constituyeron la compañía en 2023 tras ser seleccionadas en la convocatoria de Residencias Artísticas Ágora de la Junta de Andalucía. De aquella residencia nace AMOR(a)MUERTE, su primer espectáculo, que actualmente continúa su recorrido por los escenarios. Posteriormente han desarrollado Una de Los Chichos, preestrenada en el Festival Internacional de Títeres El Rinconcillo de Cristobica, ampliando una trayectoria marcada por la investigación escénica y el interés por explorar realidades cercanas a su generación.
Con AMOR(a)MUERTE, Las Lunas transforma las inquietudes de la juventud en una propuesta teatral que combina mirada social, experiencia emocional y una estética visual reconocible. Las bolsas de basura adquieren un papel central en la escenografía y se convierten en una imagen cargada de significado, evocando los desechos, la acumulación y la sensación de vivir en un sistema que parece dejar a muchos jóvenes al margen de sus promesas. Frente a ese paisaje de incertidumbre, las protagonistas encuentran en su relación una posibilidad de resistencia y una manera de construir futuro desde el presente.