Chrysalis
¿Es un lugar de nacimiento, una familia, un idioma o una nacionalidad lo que define quiénes somos? La obra explora capas de identidad que atravesamos danzando hasta tocar aquello que emana de lo Uno. "El amor es lo que queda cuando no queda nada más.” Así, danzo a través de todo lo que encuentro en el camino, hasta llegar a ese lugar donde los muros se derrumban y podemos tocar el corazón del otro. La fragilidad de una marioneta rota, lista para desmoronarse, arder y desaparecer en el éter. Como las brujas quemadas, ahora renacen —putas y monjas caminando lado a lado— cargando el peso de sus abuelas. Avanzan sin mapa, siempre hacia adelante, hacia la inevitabilidad de la muerte. El relato se escribe solo. Suspendidos por hilos que nos atan a lo infinito —afuera y adentro—, enredados en el caos de nuestras propias vidas. Es solo un nudo. Y del nudo nace una mariposa, llevando el aroma de las rosas a quienes lo han olvidado. Una libélula ruge desde el núcleo ardiente de la tierra, como un volcán, canalizando el duende, el alma subterránea que habla a través del agua que burbujea. Al ritmo de bulerías, ríe ante el juego cósmico, un compás que nos ata a las abuelas bajo la tierra.