La hipocresía social, la obsesión por el dinero y las miserias humanas encuentran en la comedia una de sus armas más afiladas en El avaro, el clásico de Molière que la compañía sevillana Atalaya aborda por primera vez en su trayectoria. La propuesta recupera la mirada crítica del dramaturgo francés sobre la burguesía y los comportamientos de una sociedad dominada por la codicia, trasladando al escenario la vigencia de un personaje tan ridículo como reconocible: Harpagón, cuya avaricia termina por condicionar todos los aspectos de su existencia. Con ocho intérpretes en escena, el montaje se integra en los grandes proyectos de la compañía y apuesta por una puesta en escena de carácter musical, en continuidad con dos de sus anteriores creaciones, La ópera de tres centavos, de Bertolt Brecht, y Marat/Sade, de Peter Weiss. La obra supone, además, el regreso de Atalaya al lenguaje grotesco, una de las señas expresivas que más reconocimiento le ha proporcionado a lo largo de su recorrido.
Al frente del elenco estable se sitúa Carmen Gallardo, una de las intérpretes más reconocidas de la compañía y una actriz con cinco nominaciones a los Premios Max, además de numerosos galardones y elogios de la crítica dentro y fuera de España. Su versatilidad y sus extraordinarias capacidades cómicas, ya demostradas en su interpretación de Celestina, encuentran en Harpagón un nuevo desafío escénico. A ello se suma su experiencia en la composición de personajes masculinos, como Lear, el presentador de Marat/Sade o el espectro del padre de Hamlet, abordados desde registros que combinan intensidad dramática y humor. Bajo la dirección de Atalaya, El avaro convierte la mezquindad de su protagonista en un espejo deformante de las contradicciones humanas y demuestra cómo los grandes clásicos conservan su capacidad para interpelar al presente.