- 44 Festival de teatro -
Durante la guerra, varios hombres sanos fueron ingresados en el sanatorio psiquiátrico de San Miguel. ¿Por qué? Muchos años después, Garay, el director del sanatorio, que ya lo era entonces, y Benet, su discípula más brillante se enfrentan alrededor de aquel enigma.
En El jardín quemado aparecen dos asuntos fundamentales del teatro de Mayorga. Por un lado, la memoria y su dificultad de juzgar el pasado. “El pasado –ha dicho Mayorga– es imprevisible, está no menos abierto que el futuro y laten en él preguntas que pueden poner en peligro el presente que se arriesga a observarlo”. Por otro lado, la imaginación –y, con ella, el teatro– como vía de escape desde una realidad áspera, cruel, tal cual puede serlo la de los derrotados en una guerra.
“Me es difícil resumir una obra en una idea o una palabra para poder buscar una imagen que represente la función. Aunque suene a tópico, uno escribe precisamente porque intenta ofrecer algo complejo. Crea desde la complejidad.En todo caso lo más dominante en El jardín quemado son dos cosas. Lo primero es la idea de que el pasado está abierto. Alguna vez lo digo así, el pasado es imprevisible, el futuro lo es, pero también el pasado. Encierra secretos, sentidos, respuestas, preguntas que pueden florecer. El pasado está siempre abierto. Y en segundo lugar, la otra idea que domina el texto es que es difícil juzgar el pasado. Casi imposible.Algo que quizás no sea tan difícil de trasladar a una imagen es que la imaginación puede ofrecer una fuga a una realidad áspera, negativa, cruel. El personaje más interesante de la obra es Garay. Es ese tipo de personajes que están en la zona gris. Lo podemos ubicar entre los verdugos o, de algún modo, entre los salvadores.” - Juan Mayorga
LAZONA y Teatro de la Abadía
Dramaturgia y dirección Juan Mayorga
Con Adriana Ozores, Loreto Mauleón, Jesús Barranco, Mariano Llorente, Miguel Hermoso y José Ramón Iglesias
Más información en: www.lazona.eu