Coloquio con el equipo artístico tras la función
¿Qué ocurre cuando bailar deja de ser el objetivo y el proceso se convierte en el verdadero escenario? No estamos aquí para bailar parte de esa pregunta para adentrarse en las contradicciones que acompañan a quienes crean y habitan la danza. Rocío Barriga y Sergio R. Suárez ponen el cuerpo, la voz y la presencia en juego para explorar la distancia entre aquello que se desea hacer, lo que se ha aprendido y lo que el público espera encontrar cuando se levanta el telón.
La propuesta reivindica el ensayo, la duda y la fragilidad como materiales escénicos con valor propio. En lugar de presentar la danza como un resultado cerrado, la pieza muestra una práctica que permanece abierta, que se prueba, se modifica y se comparte en tiempo real. Los cuerpos insisten, se detienen y vuelven a empezar mientras la relación con los espectadores transforma el espacio en un lugar de investigación. El movimiento aparece así no solo como lenguaje artístico, sino como una forma de pensamiento.
Autoría, dirección, coreografía e interpretación corresponden a Rocío Barriga y Sergio R. Suárez, que construyen una pieza en la que la escena se convierte en un territorio de preguntas. La interacción con el público y la combinación de palabra y movimiento permiten cuestionar algunas de las convenciones asociadas a la representación de la danza. El espectáculo desplaza el foco desde aquello que finalmente se muestra hacia todo lo que sucede antes: las decisiones, los intentos, los errores y las posibilidades que surgen durante el proceso creativo.
No estamos aquí para bailar forma parte del recorrido de La Basal, colectivo integrado por jóvenes creadoras que desarrolla desde hace seis años proyectos para espacios escénicos y no convencionales. Su trayectoria incluye trabajos como Apuntes Directos, Hydra, Todo esto no es tradición, MudarseInstalarse, La Revisión, Fetiche y Quiral, presentes en festivales y espacios como 10 Sentidos, Cádiz en Danza, Fabbrica Europa, La Casa Encendida, CICUS o Surge Madrid. El colectivo ha contado además con apoyos y residencias de instituciones y centros como el INAEM, Acción Cultural Española, Centro Coreográfico Canal, Centro Coreográfico María Pagés y la Compañía Nacional de Danza. En 2026, No estamos aquí para bailar ha recibido el Premio PAD al Mejor Espectáculo de Calle, sumando un nuevo reconocimiento a una trayectoria que entiende la creación como un proceso vivo.