41 FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO
Sobre un cable, cualquier pequeño movimiento puede cambiarlo todo. Manolo Alcántara convierte esa tensión en el punto de partida de una pieza que habla de mucho más que de riesgo y destreza. El artista se enfrenta al equilibrio físico mientras deja al descubierto otro, más frágil y difícil de sostener: el que mantiene en pie los miedos, las ilusiones y las certezas que se transforman con el paso del tiempo. El resultado es un ejercicio de circo íntimo, sin artificios, donde el virtuosismo deja paso a la honestidad.
La pieza pone el cuerpo en primer plano y muestra también aquello que normalmente queda fuera del espectáculo: el cansancio, el esfuerzo y las limitaciones. Alcántara asume el desgaste que acompaña al paso de los años y lo incorpora a la dramaturgia, construyendo un personaje que se resiste a aceptar sus propias fronteras, pero que termina encontrando en ellas una nueva forma de expresarse. Cada gesto técnico adquiere así una dimensión emocional y cada desequilibrio habla también de la dificultad de mantenerse firme.
Estrenado en Reus en mayo de 2026, Refugi ha recibido este mismo año el Premio al «Mejor Espectáculo del resto del mundo» en Umore Azoka Leioa y el Premio al «Mejor Espectáculo del TAC de Valladolid». La obra propone un recorrido que parte del asombro ante la precisión física y conduce progresivamente hacia una reflexión sobre la vulnerabilidad, la edad y la aceptación. Sus distintas capas permiten contemplar el circo desde una perspectiva que combina la fascinación visual con una mirada más íntima y filosófica.
Manolo Alcántara es una de las figuras más reconocidas del circo de autor y las artes de calle en España. Premio Nacional de Circo en 2021, ha desarrollado un lenguaje propio en el que la acrobacia dialoga con la artesanía, la ingeniería, la arquitectura efímera y la poesía visual. Tras participar en proyectos fundamentales para la renovación del circo ibérico, desde los años 2000 impulsa sus propias creaciones bajo la Cia. Manolo Alcántara. Refugi prolonga esa investigación y convierte el riesgo en una herramienta para hablar de algo esencialmente humano: la necesidad de encontrar un lugar donde sostenerse.