El paisaje del Geoparque de Granada se transforma en materia fotográfica durante un taller que invita a descubrir, cámara en mano, uno de los territorios más singulares y menos conocidos del sur peninsular. Gorafe y Guadix se convierten en escenario de una experiencia que combina naturaleza, fotografía y territorio entre cárcavas, badlands, formaciones rojizas y enormes extensiones desérticas. Un paisaje modelado durante miles de años por el agua, el viento y el clima que, por sus formas y colores, parece pertenecer a otro planeta y ofrece una extraordinaria variedad de posibilidades para la fotografía de paisaje.
Situado entre las laderas orientales y meridionales de Sierra Nevada y las sierras almerienses, este territorio reúne un sorprendente mosaico de tierras de tonos salmón, rojizos y amarillos, margas, calizas, cárcavas y formaciones erosionadas. El taller permite acercarse tanto a las grandes panorámicas como a los detalles y composiciones más minimalistas, recorriendo distintas localizaciones del geoparque para descubrir sus posibilidades visuales. Las vistas abiertas hacia las cordilleras que rodean el territorio, muchas de ellas cubiertas de nieve durante buena parte del año, ofrecen además un singular contraste entre las montañas y el paisaje desértico.
La propuesta combina sesiones teóricas y prácticas con el visionado de trabajos, planteando una experiencia dirigida a fotógrafos y fotógrafas de todos los niveles. El objetivo es aprender a interpretar un paisaje de gran riqueza geológica y encontrar nuevas formas de contar visualmente sus texturas, colores, volúmenes y horizontes. El entorno, caracterizado además por sus grandes espacios abiertos y su extraordinario silencio, invita a ralentizar el ritmo y establecer una relación más cercana con el territorio. La experiencia permite también descubrir elementos patrimoniales como los numerosos dólmenes que salpican esta comarca y otros paisajes vinculados a su particular historia natural y humana.
El alojamiento en auténticas casas cueva completa una escapada en la que arte, naturaleza y desconexión avanzan de la mano. Durante cuatro días, el contraste entre las tierras áridas de Gorafe y Guadix y las cumbres nevadas de las sierras circundantes ofrece un escenario especialmente atractivo para la creación fotográfica. Una oportunidad para acercarse a uno de los paisajes más sorprendentes de Andalucía, explorar sus formas desde distintas perspectivas y regresar con una colección de imágenes tan singular como el territorio que las inspira.