La isla dominada plantea, desde una estructura de creación colectiva, una historia centrada en dos emprendedoras que buscan implantar un modelo empresarial en un entorno aislado, donde la ausencia de competencia les permite ejercer un control total. La aparente oportunidad laboral que ofrecen se convierte en un mecanismo de captación y sometimiento, situando el conflicto en torno a la explotación, la manipulación y la posible reacción de quienes son forzados a trabajar bajo estas condiciones.
Dirigida por Yanina Ivaldi, la obra se inscribe en la comedia satírica de carácter social, utilizando la exageración y la ironía como herramientas para cuestionar dinámicas propias del sistema laboral contemporáneo. El montaje articula así un discurso crítico que, sin desligarse del humor, pone el foco en las relaciones de poder y en los límites de la obediencia colectiva.