El masaje tailandés es una técnica de tratamiento corporal en la que el masajista, utilizando sus manos, antebrazos, codos, rodillas y pies, estira y moviliza el cuerpo del receptor con el fin de mejorar su estado físico general y de aportar una profunda calma mental. En este tipo de masaje no se utilizan aceites ni cremas y el receptor, vestido con ropa holgada de manera que le permita dejarse estirar, descansa plácidamente tumbado en el suelo sobre un futón. Este tratamiento corporal tiene sus raíces hace unos 2.500 años en la época de Buda, de hecho el fundador de esta terapia se dice que fue su médico personal, por lo que esta técnica se nutre de las bases espirituales del budismo.