El amor a la naturaleza o aquello que nos hace humanos. Etimológicamente, la biofilia sería el amor por la vida. Wilson la define como «el impulso de asociación que sentimos hacia otras formas de vida». Desde hace millones de años el Homo sapiens se relacionó de una manera tan estrecha con su entorno que crearon una necesidad emocional profunda de estar en contacto íntimo y constante con el resto de los seres vivos, ya sean plantas o animales, las conexiones universales. El arte y sus creadores siempre atentos recogen el testigo pues desde la antiguedad la naturaleza es fuente de conocimientos y de amor. La humanidad no se debe perder en este siglo confuso. Es obligado reflexionar y seguir creando conexiones de bioremediación con nuestros ecosistemas cercanos donde cohabitamos con el TODO.
Nosotros, los artistas, la organización y la comunidad celebramos esta exposición homenaje con obras de Isabel Arroyo, J. Sebastián González, Federico Guzmán, Pilar López y Francisco Villalobos en un paraje especial como es una ermita del siglo XIII.