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Música | Lírica - Coral
MADAMA BUTTERFLY
03, 06, 07 y 09/10/2021 | 20.00h. | Desde 60€ | TEATRO DE LA MAESTRANZA. | Paseo de Cristóbal Colón, 22 | 954.226.573 | SEVILLA

Exotismo y tragedia. Pasión y engaño. Imperialismo y diferencias culturales. El drama de amor de Cio-Cio San, la dulce geisha enamorada del subteniente de la marina americana Benjamin Franklin Pinkerton, sigue estremeciendo al público.

De Giacomo Puccini (1858-1924)

Un doble reparto para 4 funciones de una ópera que, por encima de sus múltiples lecturas, es un torbellino de deseos y amores desatados, de traición y de mentiras, de la fragilidad y la irrealidad del amor y de cómo la obediencia de la mujer a un antiguo código de honor desembocaba en su trágica muerte.

Argumento

Acto Primero

En el puerto de Nagasaki, donde la marina estadounidense se encuentra estacionada, Goro, un casamentero, muestra al teniente Pinkerton los particulares detalles de la casa japonesa situada en una colina que el oficial acaba de alquilar, y le presenta a los sirvientes que lo atenderán. Pinkerton ha contratado igualmente al casamentero una mujer, Cio-Cio-San (Butterfly), cuya llegada se espera para celebrar el matrimonio.

Sharpless, el cónsul americano, llega para asistir a la celebración. Charlando con el oficial mientras beben, el cónsul advierte con tristeza que Pinkerton considera su matrimonio como una fantasía sin futuro. En el consulado oyó la voz de la joven cuando fue a cumplir las formalidades y aconseja a Pinkerton que respete la sinceridad de su futura esposa. El Cónsul brinda por la familia lejana de Pinkerton y, éste, lo hace por el día en que se casará con una americana.

Llega la novia, acompañada de sus amigas, y conversa muy formal y cortésmente con ambos americanos: tiene quince años de edad, su padre murió y su madre y ella misma son pobres, hasta el punto de que ha tenido que hacer de geisha para ganarse la vida. Su familia comienza a llegar y perturban el carácter ceremonioso de la escena con su alboroto y los comentarios poco halagadores que hacen tanto de la joven como del novio. Pinkerton se muestra divertido; por su parte, Goro trata de restablecer el orden.

Mientras esperan al comienzo de la ceremonia, Butterfly explica a Pinkerton que ha ido a la misión cristiana donde ha cambiado de religión con el fin de rezar en adelante al mismo dios que su marido.

Oficiales de estado civil japonés llevan a término la breve ceremonia y marchan colina abajo, acompañados de Sharpless, que recomienda a Pinkerton una última vez que sea sensato.

La fiesta de la boda, sobria y, según Pinkerton, aburrida, es interrumpida repentinamente por la llegada del tío bonzo de Butterfly, un sacerdote budista, que se ha enterado de la abjuración de la muchacha y la denuncia públicamente. Los parientes de Butterfly, escandalizados, parten abandonándola a su llanto. Pinkerton la tranquiliza y, con la caída de la noche, acaba por vencer su timidez y reserva y la conduce al interior de la casa

 

Acto Segundo - Primera Parte

Han transcurrido tres años desde que Pinkerton dejara Nagasaki, y sólo su sirvienta Suzuki se ha quedado al lado de Butterfly. Ambas mujeres viven en la pobreza, pero Butterfly trata de seguir en la casa, esperando convencida a que llegue el día del regreso de su marido.

Goro hace entrar en la casa a Sharpless, que trae una carta de Pinkerton, pero no consigue leérsela a Butterfly a causa de las muestras desbordantes de hospitalidad de la joven, sus constantes interrupciones y, finalmente, por la llegada del príncipe Yamadori, que está enamorado de Butterfly y con quien Goro intenta arreglar un matrimonio que saque a la muchacha de la pobreza, pero Butterfly afirma que a pesar de la costumbre japonesa, ella seguirá siendo la esposa de Pinkerton. Cuando el príncipe se marcha, Sharpless reemprende la lectura de la carta, pero Butterfly le interrumpe, suponiendo que le anuncia el regreso de Pinkerton. Incapaz de proseguir, de descubrirle el contenido real de la carta, Sharpless le pregunta lo que haría si Pinkerton no regresara jamás. Aterrorizada ante esta idea, va a buscar a su hijo y se lo muestra. Pinkerton todavía no sabe nada de la existencia del niño; Sharpless promete informarle y se marcha. Al oír a Goro decir a la sirvienta que en América un niño sin padre es un proscrito, Butterfly lo amenaza con un cuchillo y lo echa.

 

Se oyen cañonazos en el puerto para anunciar la llegada de un barco. Suzuki y Buttefly otean desde la terraza: es la nave de Pinkerton. Butterfly se siente confortada con la esperanza satisfecha del regreso de su marido y, ayudada por Suzuki, engalana la casa con las flores del jardín para darle la bienvenida. A continuación se pone su vestido de novia y, a la caída de la noche, hace tres agujeritos en el fino tabique para que ella misma, su hijo y Suzuki puedan seguir observando el pie de la colina esperando la llegada de Pinkerton.

 

Acto Segundo - Segunda Parte

Ha transcurrido la noche, amanece, y Butterfly sigue esperando; Suzuki y el niño están dormidos. Los rayos del sol despiertan a Suzuki y convence a su señora para que vaya a acostarse.

Llega luego Pinkerton acompañado de Sharpless e impiden a Suzuki que vaya a despertar a su señora. La sirvienta pone al corriente a Pinkerton de la devoción de Butterfly y observa luego que en el jardín hay una mujer esperando y, ante la insistencia de Suzuki, Sharpless confiesa que se trata de la esposa de Pinkerton. Suzuki lamenta que para su señora todo habrá acabado y significará su muerte. Pinkerton y su esposa han venido a buscar al niño y Sharpless confía en que Suzuki les ayude a convencer a Butterfly para que se lo ceda. Pinkerton no puede soportar el dolor que ha causado y sale, dejando a los demás que se ocupen del asunto.

Butterfly se ha despertado entre tanto, y corre a buscar a Pinkerton y, al no encontrarlo, interroga a Suzuki. Las respuestas evasivas de la sirvienta, el silencio de Sharpless y la presencia en el exterior de la señora Pinkerton le hacen adivinar la verdad. Sin que la cuestión le sea solicitada directamente, acepta entregar a su hijo con la condición de que sea el propio Pinkerton quien se presente a buscarlo. Sharpless y la señora Pinkerton se alejan y Butterfly cae abatida. Ordena a Suzuki que salga a jugar con el niño, luego toma el cuchillo ceremonial de su padre que conservaba en un estuche junto a la estatua de Buda y se dispone a matarse, pero entonces Suzuki empuja al niño a la habitación. Butterfly se despide de su hijo, luego le hace salir al jardín a jugar y, a continuación, se desliza tras el biombo y se apuñala. Cae, agonizante, en el momento en que Pinkerton la llama.

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Exotismo y tragedia. Pasión y engaño. Imperialismo y diferencias culturales. El drama de amor de Cio-Cio San, la dulce geisha enamorada del subteniente de la marina americana Benjamin Franklin Pinkerton, sigue estremeciendo al público.

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Argumento

Acto Primero

En el puerto de Nagasaki, donde la marina estadounidense se encuentra estacionada, Goro, un casamentero, muestra al teniente Pinkerton los particulares detalles de la casa japonesa situada en una colina que el oficial acaba de alquilar, y le presenta a los sirvientes que lo atenderán. Pinkerton ha contratado igualmente al casamentero una mujer, Cio-Cio-San (Butterfly), cuya llegada se espera para celebrar el matrimonio.

Sharpless, el cónsul americano, llega para asistir a la celebración. Charlando con el oficial mientras beben, el cónsul advierte con tristeza que Pinkerton considera su matrimonio como una fantasía sin futuro. En el consulado oyó la voz de la joven cuando fue a cumplir las formalidades y aconseja a Pinkerton que respete la sinceridad de su futura esposa. El Cónsul brinda por la familia lejana de Pinkerton y, éste, lo hace por el día en que se casará con una americana.

Llega la novia, acompañada de sus amigas, y conversa muy formal y cortésmente con ambos americanos: tiene quince años de edad, su padre murió y su madre y ella misma son pobres, hasta el punto de que ha tenido que hacer de geisha para ganarse la vida. Su familia comienza a llegar y perturban el carácter ceremonioso de la escena con su alboroto y los comentarios poco halagadores que hacen tanto de la joven como del novio. Pinkerton se muestra divertido; por su parte, Goro trata de restablecer el orden.

Mientras esperan al comienzo de la ceremonia, Butterfly explica a Pinkerton que ha ido a la misión cristiana donde ha cambiado de religión con el fin de rezar en adelante al mismo dios que su marido.

Oficiales de estado civil japonés llevan a término la breve ceremonia y marchan colina abajo, acompañados de Sharpless, que recomienda a Pinkerton una última vez que sea sensato.

La fiesta de la boda, sobria y, según Pinkerton, aburrida, es interrumpida repentinamente por la llegada del tío bonzo de Butterfly, un sacerdote budista, que se ha enterado de la abjuración de la muchacha y la denuncia públicamente. Los parientes de Butterfly, escandalizados, parten abandonándola a su llanto. Pinkerton la tranquiliza y, con la caída de la noche, acaba por vencer su timidez y reserva y la conduce al interior de la casa

 

Acto Segundo - Primera Parte

Han transcurrido tres años desde que Pinkerton dejara Nagasaki, y sólo su sirvienta Suzuki se ha quedado al lado de Butterfly. Ambas mujeres viven en la pobreza, pero Butterfly trata de seguir en la casa, esperando convencida a que llegue el día del regreso de su marido.

Goro hace entrar en la casa a Sharpless, que trae una carta de Pinkerton, pero no consigue leérsela a Butterfly a causa de las muestras desbordantes de hospitalidad de la joven, sus constantes interrupciones y, finalmente, por la llegada del príncipe Yamadori, que está enamorado de Butterfly y con quien Goro intenta arreglar un matrimonio que saque a la muchacha de la pobreza, pero Butterfly afirma que a pesar de la costumbre japonesa, ella seguirá siendo la esposa de Pinkerton. Cuando el príncipe se marcha, Sharpless reemprende la lectura de la carta, pero Butterfly le interrumpe, suponiendo que le anuncia el regreso de Pinkerton. Incapaz de proseguir, de descubrirle el contenido real de la carta, Sharpless le pregunta lo que haría si Pinkerton no regresara jamás. Aterrorizada ante esta idea, va a buscar a su hijo y se lo muestra. Pinkerton todavía no sabe nada de la existencia del niño; Sharpless promete informarle y se marcha. Al oír a Goro decir a la sirvienta que en América un niño sin padre es un proscrito, Butterfly lo amenaza con un cuchillo y lo echa.

 

Se oyen cañonazos en el puerto para anunciar la llegada de un barco. Suzuki y Buttefly otean desde la terraza: es la nave de Pinkerton. Butterfly se siente confortada con la esperanza satisfecha del regreso de su marido y, ayudada por Suzuki, engalana la casa con las flores del jardín para darle la bienvenida. A continuación se pone su vestido de novia y, a la caída de la noche, hace tres agujeritos en el fino tabique para que ella misma, su hijo y Suzuki puedan seguir observando el pie de la colina esperando la llegada de Pinkerton.

 

Acto Segundo - Segunda Parte

Ha transcurrido la noche, amanece, y Butterfly sigue esperando; Suzuki y el niño están dormidos. Los rayos del sol despiertan a Suzuki y convence a su señora para que vaya a acostarse.

Llega luego Pinkerton acompañado de Sharpless e impiden a Suzuki que vaya a despertar a su señora. La sirvienta pone al corriente a Pinkerton de la devoción de Butterfly y observa luego que en el jardín hay una mujer esperando y, ante la insistencia de Suzuki, Sharpless confiesa que se trata de la esposa de Pinkerton. Suzuki lamenta que para su señora todo habrá acabado y significará su muerte. Pinkerton y su esposa han venido a buscar al niño y Sharpless confía en que Suzuki les ayude a convencer a Butterfly para que se lo ceda. Pinkerton no puede soportar el dolor que ha causado y sale, dejando a los demás que se ocupen del asunto.

Butterfly se ha despertado entre tanto, y corre a buscar a Pinkerton y, al no encontrarlo, interroga a Suzuki. Las respuestas evasivas de la sirvienta, el silencio de Sharpless y la presencia en el exterior de la señora Pinkerton le hacen adivinar la verdad. Sin que la cuestión le sea solicitada directamente, acepta entregar a su hijo con la condición de que sea el propio Pinkerton quien se presente a buscarlo. Sharpless y la señora Pinkerton se alejan y Butterfly cae abatida. Ordena a Suzuki que salga a jugar con el niño, luego toma el cuchillo ceremonial de su padre que conservaba en un estuche junto a la estatua de Buda y se dispone a matarse, pero entonces Suzuki empuja al niño a la habitación. Butterfly se despide de su hijo, luego le hace salir al jardín a jugar y, a continuación, se desliza tras el biombo y se apuñala. Cae, agonizante, en el momento en que Pinkerton la llama.

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Exotismo y tragedia. Pasión y engaño. Imperialismo y diferencias culturales. El drama de amor de Cio-Cio San, la dulce geisha enamorada del subteniente de la marina americana Benjamin Franklin Pinkerton, sigue estremeciendo al público.

De Giacomo Puccini (1858-1924)

Un doble reparto para 4 funciones de una ópera que, por encima de sus múltiples lecturas, es un torbellino de deseos y amores desatados, de traición y de mentiras, de la fragilidad y la irrealidad del amor y de cómo la obediencia de la mujer a un antiguo código de honor desembocaba en su trágica muerte.

Argumento

Acto Primero

En el puerto de Nagasaki, donde la marina estadounidense se encuentra estacionada, Goro, un casamentero, muestra al teniente Pinkerton los particulares detalles de la casa japonesa situada en una colina que el oficial acaba de alquilar, y le presenta a los sirvientes que lo atenderán. Pinkerton ha contratado igualmente al casamentero una mujer, Cio-Cio-San (Butterfly), cuya llegada se espera para celebrar el matrimonio.

Sharpless, el cónsul americano, llega para asistir a la celebración. Charlando con el oficial mientras beben, el cónsul advierte con tristeza que Pinkerton considera su matrimonio como una fantasía sin futuro. En el consulado oyó la voz de la joven cuando fue a cumplir las formalidades y aconseja a Pinkerton que respete la sinceridad de su futura esposa. El Cónsul brinda por la familia lejana de Pinkerton y, éste, lo hace por el día en que se casará con una americana.

Llega la novia, acompañada de sus amigas, y conversa muy formal y cortésmente con ambos americanos: tiene quince años de edad, su padre murió y su madre y ella misma son pobres, hasta el punto de que ha tenido que hacer de geisha para ganarse la vida. Su familia comienza a llegar y perturban el carácter ceremonioso de la escena con su alboroto y los comentarios poco halagadores que hacen tanto de la joven como del novio. Pinkerton se muestra divertido; por su parte, Goro trata de restablecer el orden.

Mientras esperan al comienzo de la ceremonia, Butterfly explica a Pinkerton que ha ido a la misión cristiana donde ha cambiado de religión con el fin de rezar en adelante al mismo dios que su marido.

Oficiales de estado civil japonés llevan a término la breve ceremonia y marchan colina abajo, acompañados de Sharpless, que recomienda a Pinkerton una última vez que sea sensato.

La fiesta de la boda, sobria y, según Pinkerton, aburrida, es interrumpida repentinamente por la llegada del tío bonzo de Butterfly, un sacerdote budista, que se ha enterado de la abjuración de la muchacha y la denuncia públicamente. Los parientes de Butterfly, escandalizados, parten abandonándola a su llanto. Pinkerton la tranquiliza y, con la caída de la noche, acaba por vencer su timidez y reserva y la conduce al interior de la casa

 

Acto Segundo - Primera Parte

Han transcurrido tres años desde que Pinkerton dejara Nagasaki, y sólo su sirvienta Suzuki se ha quedado al lado de Butterfly. Ambas mujeres viven en la pobreza, pero Butterfly trata de seguir en la casa, esperando convencida a que llegue el día del regreso de su marido.

Goro hace entrar en la casa a Sharpless, que trae una carta de Pinkerton, pero no consigue leérsela a Butterfly a causa de las muestras desbordantes de hospitalidad de la joven, sus constantes interrupciones y, finalmente, por la llegada del príncipe Yamadori, que está enamorado de Butterfly y con quien Goro intenta arreglar un matrimonio que saque a la muchacha de la pobreza, pero Butterfly afirma que a pesar de la costumbre japonesa, ella seguirá siendo la esposa de Pinkerton. Cuando el príncipe se marcha, Sharpless reemprende la lectura de la carta, pero Butterfly le interrumpe, suponiendo que le anuncia el regreso de Pinkerton. Incapaz de proseguir, de descubrirle el contenido real de la carta, Sharpless le pregunta lo que haría si Pinkerton no regresara jamás. Aterrorizada ante esta idea, va a buscar a su hijo y se lo muestra. Pinkerton todavía no sabe nada de la existencia del niño; Sharpless promete informarle y se marcha. Al oír a Goro decir a la sirvienta que en América un niño sin padre es un proscrito, Butterfly lo amenaza con un cuchillo y lo echa.

 

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Ha transcurrido la noche, amanece, y Butterfly sigue esperando; Suzuki y el niño están dormidos. Los rayos del sol despiertan a Suzuki y convence a su señora para que vaya a acostarse.

Llega luego Pinkerton acompañado de Sharpless e impiden a Suzuki que vaya a despertar a su señora. La sirvienta pone al corriente a Pinkerton de la devoción de Butterfly y observa luego que en el jardín hay una mujer esperando y, ante la insistencia de Suzuki, Sharpless confiesa que se trata de la esposa de Pinkerton. Suzuki lamenta que para su señora todo habrá acabado y significará su muerte. Pinkerton y su esposa han venido a buscar al niño y Sharpless confía en que Suzuki les ayude a convencer a Butterfly para que se lo ceda. Pinkerton no puede soportar el dolor que ha causado y sale, dejando a los demás que se ocupen del asunto.

Butterfly se ha despertado entre tanto, y corre a buscar a Pinkerton y, al no encontrarlo, interroga a Suzuki. Las respuestas evasivas de la sirvienta, el silencio de Sharpless y la presencia en el exterior de la señora Pinkerton le hacen adivinar la verdad. Sin que la cuestión le sea solicitada directamente, acepta entregar a su hijo con la condición de que sea el propio Pinkerton quien se presente a buscarlo. Sharpless y la señora Pinkerton se alejan y Butterfly cae abatida. Ordena a Suzuki que salga a jugar con el niño, luego toma el cuchillo ceremonial de su padre que conservaba en un estuche junto a la estatua de Buda y se dispone a matarse, pero entonces Suzuki empuja al niño a la habitación. Butterfly se despide de su hijo, luego le hace salir al jardín a jugar y, a continuación, se desliza tras el biombo y se apuñala. Cae, agonizante, en el momento en que Pinkerton la llama.

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Un doble reparto para 4 funciones de una ópera que, por encima de sus múltiples lecturas, es un torbellino de deseos y amores desatados, de traición y de mentiras, de la fragilidad y la irrealidad del amor y de cómo la obediencia de la mujer a un antiguo código de honor desembocaba en su trágica muerte.

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En el puerto de Nagasaki, donde la marina estadounidense se encuentra estacionada, Goro, un casamentero, muestra al teniente Pinkerton los particulares detalles de la casa japonesa situada en una colina que el oficial acaba de alquilar, y le presenta a los sirvientes que lo atenderán. Pinkerton ha contratado igualmente al casamentero una mujer, Cio-Cio-San (Butterfly), cuya llegada se espera para celebrar el matrimonio.

Sharpless, el cónsul americano, llega para asistir a la celebración. Charlando con el oficial mientras beben, el cónsul advierte con tristeza que Pinkerton considera su matrimonio como una fantasía sin futuro. En el consulado oyó la voz de la joven cuando fue a cumplir las formalidades y aconseja a Pinkerton que respete la sinceridad de su futura esposa. El Cónsul brinda por la familia lejana de Pinkerton y, éste, lo hace por el día en que se casará con una americana.

Llega la novia, acompañada de sus amigas, y conversa muy formal y cortésmente con ambos americanos: tiene quince años de edad, su padre murió y su madre y ella misma son pobres, hasta el punto de que ha tenido que hacer de geisha para ganarse la vida. Su familia comienza a llegar y perturban el carácter ceremonioso de la escena con su alboroto y los comentarios poco halagadores que hacen tanto de la joven como del novio. Pinkerton se muestra divertido; por su parte, Goro trata de restablecer el orden.

Mientras esperan al comienzo de la ceremonia, Butterfly explica a Pinkerton que ha ido a la misión cristiana donde ha cambiado de religión con el fin de rezar en adelante al mismo dios que su marido.

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