ÓPERA FLAMENCA EN LA COLECCIÓN DE CARLOS MARTÍN BALLESTER
XXIV BIENAL DE FLAMENCO
La noche azul: cuando el flamenco se convirtió en un fenómeno de masas
La historia de la Ópera Flamenca ocupa la Real Fábrica de Artillería de Sevilla con ‘La noche azul. Ópera Flamenca en la colección de Carlos Martín Ballester’, una exposición que recupera uno de los momentos de mayor transformación y expansión del arte jondo. Comisariada por el especialista en patrimonio sonoro Carlos Martín Ballester y la musicóloga Zaida Hernández-Úrculo, la muestra reúne 328 piezas entre carteles, discos de pizarra, gramófonos, fotografías y documentación inédita, procedentes de una de las colecciones españolas de referencia en patrimonio musical histórico.
El recorrido se sitúa hace aproximadamente un siglo, cuando el flamenco abandona progresivamente el ámbito de los cafés cantantes para alcanzar teatros, plazas de toros y grandes espacios de espectáculo, al tiempo que la expansión de la radio y de la industria discográfica multiplica su difusión. La Ópera Flamenca representa así un periodo fundamental para entender cómo el cante amplía sus públicos y transforma sus formatos sin perder su vínculo con una tradición anterior. Los concursos de cante, los nuevos circuitos empresariales y la aparición de repertorios como los fandangos personales, los cuplés por bulerías o los cantes de ida y vuelta forman parte de este proceso.
La exposición articula este proceso en cuatro salas. La primera introduce el contexto a través de algunas piezas especialmente significativas; la segunda reconstruye los precedentes del fenómeno hasta 1925; la tercera, dedicada propiamente a la Ópera Flamenca, recorre su evolución entre las décadas de 1920 y 1950; y la última aborda sus consecuencias posteriores, desde las antologías discográficas y la flamencología hasta los tablaos y los festivales.
Entre los materiales más destacados aparecen quince carteles que se muestran por primera vez y que documentan la gira organizada por el promotor Vedrines en 1928, con figuras como Antonio Chacón, la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, José Cepero y Guerrita. El recorrido incorpora además grabaciones históricas digitalizadas expresamente para la ocasión, entre ellas un hallazgo de especial interés: el fandango ‘Qué lástima de besos míos’, registrado en 1929 por un jovencísimo Manolo Caracol, entonces Niño Caracol, y hasta ahora inédito.
La nómina de artistas representados permite seguir la extraordinaria diversidad de aquella etapa: la Niña de los Peines, Manuel Vallejo, Niño de Marchena, la Niña de la Puebla, Manuel Centeno, José Cepero, El Carbonerillo, Angelillo, Pepe Pinto, El Sevillano, Canalejas de Puerto Real, Ramón Montoya, Niño Ricardo o Sabicas, entre muchos otros. Más que una sucesión de nombres, la exposición propone reconstruir el ecosistema artístico, empresarial y tecnológico que hizo posible aquella expansión del flamenco.
El proyecto adquiere además una dimensión especial por la naturaleza de los fondos reunidos. La Colección Carlos Martín Ballester, especializada en patrimonio sonoro español entre 1890 y 1960, conserva no solo grabaciones, sino también manuscritos, programas, fotografías, cartelería y otros documentos que permiten contextualizar aquello que sonaba. Martín Ballester aporta a la muestra su experiencia en la conservación, digitalización y restauración de discos de 78 rpm y cilindros de fonógrafo, mientras Zaida Hernández-Úrculo incorpora la perspectiva de la investigación musicológica y la etnomusicología.
‘La noche azul’ forma parte de las actividades paralelas de la XXIV Bienal de Flamenco de Sevilla y establece un diálogo especialmente significativo con la gala ‘El mundo por montera’, que revisita en la Plaza de Toros de la Real Maestranza aquel mismo periodo de expansión popular del flamenco. La exposición, sin embargo, prolonga su recorrido más allá de la Bienal y puede visitarse hasta el 22 de noviembre en la Nave de Grabados de la Real Fábrica de Artillería, con entrada gratuita.