Es una exposición fotográfica cuyo objetivo es transmitir nuestra visión de una ciudad como Nueva York desde un punto en el que converge la excepcionalidad de su arquitectura con el uso diario de sus habitantes, un paseo personal en el que mostramos la arquitectura como transformadora y uso común, como parte de nuestros ritos y de nuestro paisaje, y cómo las personas nos adaptamos y beneficiamos de ella.