Exposición de Pablo Rodríguez Guy.
Buena parte de su obra es un paisaje emocional abstracto. Es el recorrido íntimo de su experiencia vital. Y funciona como la orquesta y los solistas en un concierto, creando un diálogo entre las distintas partes de la historia que se está contando. El fondo, el escenario, los grafismos, las formas, las pequeñas manchas de colores que revolotean por el espacio, son el desarrollo y complemento de la historia, creando un todo inseparable, similar a una sinfonía, al jazz o al flamenco. Son temas e historias que tienen mucho que ver con el ser humano, con sus emociones y sentimientos, con sus dramas, sus alegrías y con sus sueños.
Por otra parte, su obra es todo lo que le envuelve, es, además de las pinturas como grueso principal de la actividad, la fotografía, el grabado, la escultura, las acciones-performance de pintura corporal, las charlas y conferencias, los talleres sobre arte, el papel reciclado, la ética, la música, la poesía, el compromiso social, la espiritualidad, los viajes, la familia, el mar, la montaña, la naturaleza; o sea, el arte y la vida.