Nepal se descubre a través de un viaje de 18 días que combina patrimonio, espiritualidad y naturaleza en un recorrido que atraviesa algunos de los paisajes y enclaves más representativos del país. La ruta comienza en Bhaktapur, antigua capital y una de las ciudades históricas más fascinantes del valle de Katmandú, desde donde el viajero se acerca a templos, plazas y pequeñas localidades que conservan buena parte de la esencia tradicional nepalí. El itinerario continúa hacia Changu Narayan, considerado uno de los templos más antiguos de Nepal, y Panauti, una antigua población de arquitectura newarí que sirve de entrada a los paisajes rurales de media montaña.
Las caminatas adquieren un papel protagonista en esta primera parte del recorrido. Desde Panauti, los senderos conducen hasta Balthali, un pequeño enclave rodeado de arrozales, bosques y aldeas de la etnia Tamang, con vistas a la cordillera del Himalaya. La ruta continúa hasta Namobuddha, uno de los principales centros budistas del país, donde el monasterio y la estupa permiten acercarse a la dimensión espiritual de Nepal. El recorrido combina paseos por valles y montañas con el contacto con comunidades locales y espacios alejados de los circuitos turísticos más frecuentados, antes de continuar hacia el río Trisuli, donde se realiza una actividad de rafting de iniciación y una noche en un campamento junto al río.
La siguiente etapa lleva hasta Bandipur, una antigua localidad vinculada a las rutas comerciales con el Tíbet que conserva una interesante arquitectura tradicional y un marcado carácter rural. Desde allí, diferentes caminatas permiten descubrir cuevas, monasterios, aldeas y miradores desde los que contemplar los Annapurnas. El viaje continúa hacia Pokhara, situada junto al lago Phewa y punto de partida habitual de las expediciones a algunas de las grandes montañas del Himalaya. En esta zona se desarrolla una ruta de dos días por el entorno del Parque Nacional de los Annapurnas, atravesando aldeas de la etnia Gurung, zonas de cultivo y bosques de rododendros y coníferas, con panorámicas de cumbres como el Annapurna II, III y IV, el Machapuchare y el Lamjung Himal.
Tras la experiencia en los Annapurnas, el recorrido regresa a Pokhara, donde se dispone de tiempo para conocer el lago Phewa, visitar el templo de Barahi y ascender hasta la Pagoda de la Paz, desde donde se obtienen amplias vistas de la cordillera. La ruta continúa hacia Nuwakot, una localidad situada bajo las montañas del Langtang y alejada de las principales rutas turísticas. Su mercado, su fortaleza del siglo XVI y el antiguo Palacio Real permiten acercarse a un enclave de especial relevancia en la historia de la unificación de Nepal. Las caminatas por los alrededores completan esta etapa, atravesando pequeñas aldeas y paisajes de montaña donde la vida rural mantiene un protagonismo destacado.
El viaje concluye en Katmandú, donde el recorrido por el valle permite descubrir nuevos testimonios de la riqueza cultural y religiosa del país. La visita al Templo de los Monos, al casco histórico de la capital y a Patan, antigua ciudad real conocida también como Lalitpur, pone el broche a una experiencia que combina patrimonio, senderismo y contacto con la naturaleza. La propuesta se desarrolla en grupos reducidos de un máximo de 16 viajeros y está pensada para personas acostumbradas a caminar en entornos naturales, aunque las diferentes rutas se plantean con un nivel accesible y adaptable. Nepal aparece así como un destino en el que los templos, los monasterios, las aldeas y las montañas forman parte de un mismo recorrido por la cultura y los paisajes del Himalaya.