Un destino capaz de reunir en un mismo viaje historia, espiritualidad, naturaleza, aventura y playas paradisíacas. El recorrido por el antiguo Ceilán comienza en Colombo y se adentra en el llamado triángulo cultural del norte, donde Anuradhapura, Polonnaruwa, Sigiriya y Dambulla conservan algunos de los principales testimonios del pasado de la isla. Anuradhapura, primera capital de Sri Lanka y uno de los grandes centros históricos del budismo Theravada, permite descubrir antiguos templos y lugares sagrados, entre ellos el Sri Maha Bodhi, considerado el árbol plantado por el ser humano más antiguo del mundo. La ruta continúa hacia la montaña sagrada de Mihintale y hasta el imponente Buda de Aukana, de 12 metros de altura.
La siguiente etapa conduce a Polonnaruwa, antigua capital cuyos vestigios aparecen integrados en el paisaje selvático y entre los que destacan los grandes budas de Gal Vihara. El viaje incorpora además un safari en jeep por el Parque Nacional de Minneriya, conocido por sus lagunas, su riqueza ornitológica y las grandes concentraciones de elefantes salvajes que acuden a sus aguas. Desde allí, Sigiriya ofrece otro de los grandes momentos del recorrido con la visita a su espectacular fortaleza, levantada sobre una formación rocosa y célebre por sus pinturas murales. Dambulla, con sus cinco cuevas decoradas con pinturas y esculturas budistas, completa esta aproximación al patrimonio cultural y espiritual del centro de la isla.
El itinerario continúa hacia las montañas de Knuckles, declaradas Patrimonio Mundial por la Unesco, donde el viaje adquiere un marcado carácter activo. Los trekkings atraviesan bosques, ríos, cascadas y plantaciones de té en un entorno de gran riqueza paisajística y biodiversidad. La ruta llega después a Kandy, última capital de la monarquía independiente de Sri Lanka, donde se visita el Templo del Diente de Buda y se puede asistir a un espectáculo de danzas tradicionales. Desde Kandy, el recorrido en tren hacia las tierras altas permite contemplar uno de los paisajes más característicos del país, dominado por extensas plantaciones de té, antes de alcanzar Nuwara Eliya, antigua ciudad de descanso de la época colonial británica que todavía conserva parte de su arquitectura y ambiente de aquel periodo.
Las montañas dan paso progresivamente a los paisajes del sur a través de Ella y Bandarawela, con paradas como el célebre Puente de los Nueve Arcos y diferentes rutas a pie por senderos, bosques y campos de cultivo. La naturaleza vuelve a ocupar un lugar protagonista en el Parque Nacional de Udawalawe, donde un segundo safari en jeep permite observar elefantes, ciervos, cocodrilos, aves y, con suerte, otros animales salvajes. El viaje combina así patrimonio y aventura con el contacto directo con algunos de los paisajes más representativos de Sri Lanka, en un recorrido que se desarrolla en grupos reducidos de un máximo de 16 viajeros y cuenta con el acompañamiento de un guía de la agencia organizadora.
La última parte del viaje conduce hasta la costa del Índico y las playas de Mirissa, donde se dispone de tiempo para descansar junto al mar y disfrutar del ambiente relajado de esta localidad. La ruta continúa hasta Galle, ciudad amurallada de origen portugués que posteriormente pasa a manos de holandeses e ingleses y que todavía conserva sus bastiones, soportales y calles de marcado carácter colonial. Desde Galle, el recorrido regresa a Colombo, donde concluye esta experiencia por el antiguo Ceilán. El resultado es un viaje de 17 días que combina grandes enclaves históricos, templos budistas, caminatas por paisajes de montaña, safaris, plantaciones de té y unos días de descanso en las playas del sur.