FLAMENCO
DE LA NOCHE A LA MAÑANA, NUEVO LIBRO DEL PERIODISTA FLAMENCO JOSÉ MARÍA VELÁZQUEZ-GAZTELU
Por
José Cenizo Jiménez
Post #82

Hola. Espero que todo vaya bien. O dejo la reseña que he realizado del libro último del  periodista flamenco José María Velázquez-Gaztelu, aparecida en algún otro medio como La musa y el duende (enlace:http://lamusayelduende.blogspot.com/). Muy recomendable. No se lo pierdan. Saludos cabales.

 

José María Velázquez-Gaztelu, De la noche a la mañana. Medio siglo en la voz de los flamencos, Sevilla, Athenaica, 2021.

            TODA UNA VIDA DE ELEGANCIA Y RIGOR EN LA DIFUSIÓN DEL FLAMENCO

                                               José Cenizo Jiménez

De la noche a la mañana ocurre todo en esta vida, pues una vez que ha pasado, parece que ha sido así, en un momento. Es el título, con su atractivo, su coloquialismo y su ambivalencia, del último libro del maestro de la divulgación de flamenco José María Velázquez-Gaztelu, periodista y presentador del programa de flamenco de RNE “Nuestro flamenco”, conferenciante, maestro de tantos entre los que nos incluimos. Sencillamente, un lujo para el flamenco y para sus amigos por su elegancia personal y profesional.

El subtítulo también aporta mucho: Medio siglo en la voz de los flamencos. Toda una vida, en efecto, pasada -parece ahora- de la noche a la mañana, de pronto, y de la noche a la mañana, todo el día y todos los días entregado a la tarea que indicábamos de difusión flamenca. Eso y lo obvio: juergas, encuentros y reuniones que duran toda una noche o más.

El prólogo es de un escritor más que importante, el gran Luis Landero, al que también admiramos y que tiene su bagaje como guitarrista flamenco, como relataba en su novela El guitarrista.  Landero, que sabe de lo que habla por el lado flamenco y literario, otro elegante del arte, califica el libro de “impagable, hermoso y magistral”. Seguro que a muchos lectores les parecerá lo mismo tras recorrer las páginas, más de quinientas con las fotografías, y eso por la sabiduría y la experiencia de vida y obra que aquí se narra, por un protagonista que ha sido testigo directo de cuanto cuenta y otro, el flamenco, siempre ahí como objeto de análisis pero también de disfrute artístico y vital. Escrito además muy bien, pues no en vano, amén de periodista, el autor es también escritor y poeta (hay varios poemas de su libro Viajes de la eternidad, Visor, 2015).

            Velázquez-Gaztelu reúne entrevistas y artículos heterogéneos publicados

entre 1972 y 2019 en diversos medios, una miscelánea, una enciclopedia flamenca que, lejos de resultar caótica, tiene un orden y un sentido, una unidad que da la voz del autor y la del propio flamenco que lo va guiando, como dice en el subtítulo. Se agradece que Athenaica, editorial que recientemente está apostando por la bibliografía flamenca con seriedad, se haya decidido, en estos tiempos pandémicos tan difíciles, a publicar esta obra tan necesaria, pues necesario es reunir, tras muchos años, los artículos y contribuciones que no hayan salido en un libro del autor, sino que esté disperso en libros colectivos, en revistas, en guiones (se recuperan algunos elementos escritos de la mítica serie Rito y geografía del cante), etc.

             Como bien se dice en la introducción, aquí pasa lo más granado de la vida del flamenco de los últimos cien años, lo que “permite cartografiar el mapa de este arte, desde los nombres míticos, como Mairena, Caracol o Tía Anica la Piriñaca, a los revolucionarios, como Paco de Lucía, Antonio Gades, Camarón o Enrique Morente, sin

olvidar las últimas grandes incorporaciones, como Israel Galván, Miguel Poveda o Rocío Márquez, entre otros muchos artistas flamencos”. Pasado y presente, futuro en definitiva también por lo uno y lo otro, si es de calidad, que se reúnen para siempre para que no quede disperso el juicio, la indagación serena y tolerante siempre del autor.          Merece la pena reproducir la espléndida nota que se destaca del pensamiento del propio autor: “En la actualidad, y a lo largo de mi ya dilatada experiencia, he podido observar que el flamenco se presenta como un arte vivo, abierto y dinámico. Siempre he dicho que el flamenco, que atraviesa un brillante ciclo de creatividad, es  una vieja tradición en continuo proceso evolutivo y, teniendo en cuenta esas premisas, ahora se expone en varios niveles, donde encuentran cabida numerosas y diferentes formas expresivas. La diversidad es uno de sus signos, y esa cualidad lo enriquece”. Lo que les vengo diciendo: rigor, elegancia, tolerancia, espíritu crítico abierto, templanza, armonía entre la persona y la obra.

            Por capítulos, encontramos los dedicados a la guitarra, desde Luis Maravilla a Paco de Lucía o Riqueni; al cante, desde Manolo Caracol o Camarón o Rocío Márquez; “Pliegos sueltos, territorios intermitentes”, con artículos varios (Moraíto, Morente, Carmen Linares, Fosforito, Pepe Habichuela, Mercé… y un delicioso “Las fiestas de las tinieblas”); el cuarto con varios sobre la expresión de la propia historia de los flamencos (Sordera, Piriñaca…); el quinto, con la relación del flamenco y otras artes (Saura, Rosales, Landero…); el sexto ofrecido al baile desde Pilar López a Rocío Molina o Sara Baras.

Así, nos encontraremos con anécdotas jugosas, impregnadas de lo vivido, y múltiples matices y experiencias del cante, el toque y el baile, y la letra flamenca, esa olvidada, todo escrito con una prosa certera y próxima, sin barroquismos, con exactitud y con un juicio o descripción siempre elegante y equilibrada, como en este fragmento en que resume la significación de Melchor de Marchena (p. 43): “Melchor de Marchena conserva tanto respeto por el que canta que parece va a caer en la sumisión. Pero es solo una impresión pasajera. Este hombre, sencillo y cordial, al borde de los setenta, con todas las noches del  mundo a sus espaldas, cambia, sin falsos histrionismos, cuando toca. No es aquel que hemos visto momentos antes, perseverando, en un rincón, sobre el mástil de su guitarra cubierto por un blanquísimo pañuelo. El gitano Melchor nos trae toda la antigua cultura de los ecos de aquellos que fueron el comienzo de la aventura flamenca. Es como una indagación de lo hondo  respuesta a sus equivalentes musicales”.

Todos los comentarios introductorios de las entrevistas son igualmente espléndidos, como nos tiene acostumbrados en su programa de radio. Personalmente, podríamos destacar la entrevista a Luis Maravilla (a quien también tuve el honor de entrevistar, otro caballero), por su experiencia; la semblanza de Juan Habichuela con ese poema final enigmático; la reseña de esa obra maestra que, en nuestra opinión, es Parque de María Luisa, de Riqueni; las ideas de Caracol, Mairena o de Morente sobre el cante, siempre jugosas y expresadas con pasión; y así todo, pues en todo encontraremos algo interesante y comunicado con esa elegancia que recorre cada capítulo y que es propia de la elegancia personal del autor, que no está reñida con poner las cosas en su sitio, o dar una opinión contraria a la de otros, pero dicho con solvencia y mesura (por eso muchos lo consideramos un maestro, nuestro maestro de “nuestro flamenco”). Como se recogen opiniones y circunstancias de los años setenta hasta hoy, realmente podemos percibir cómo han ido cambiando los contextos, y, con ellos, o al revés, las ideas sobre el flamenco tanto en los artistas como en los aficionados y cómo a algunos que han sido figuras se les criticó en su momento por sus innovaciones que ahora casi son ya de carácter clásico (o sin casi).

 

 Libro personalísimo y muy vivido, singular, tan sabio y ameno, escrito con precisión, sabiduría y gracia verbal, que consigue transponer muy bien lo oral a lo escrito, como dice Landero, vívido diríamos, directo, todo verdad y testimonio. Y así termina, recordando una anécdota, el prólogo de Landero: “Aquel autor que en el lejano ayer, en un patio de Sevilla, allá en 1964, intentó hacer su primera entrevista a la Niña de los Peines, de la que solo obtuvo por respuesta la trémula ternura del silencio, y que hoy, en este aciago 2020, nos regala un libro impagable, hermoso y magistral”.

Y, decimos nosotros, es que cincuenta años, y más, dan para mucho, y de ahí la satisfacción del mundo del flamenco, al menos de los que leen libros de flamenco, que esa es otra, por el regalo de un libro de parte de quien, como casi nadie, puede contar lo vivido de esa forma tan intensa, cercana y llena de elegancia y ternura, de amor hacia lo vivido en y por el flamenco.  Elegancia, repetimos y concluimos, quizá para nosotros la palabra más hermosa.

           

 

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