LITERATURA
JUAN SEBASTIÁN: PRESENTACIÓN DE NUEVO LIBRO
Por
José Cenizo Jiménez
Post #66

               El pasado viernes 15 presenté el nuevo libro de poemas de Juan Sebastián en la librería Verbo de Sevilla. Os dejo unas fotos, cortesía de Juan, y el texto que leí, introducción de su libro. Ahí veréis algunos poemas del mismo. Gracias.                   

JUAN SEBASTIÁN O LA HONDURA DEL VERSO                                       

            Nos pide el amigo poeta (o poeta amigo) Juan Sebastián unas palabras de prólogo para su libro, lo que aceptamos inmediatamente debido a nuestro interés por su obra y por la amistad recíproca que nos une desde hace ya muchos años.

Juan es autor de numerosos libros de poesía, galardonados algunos con premios como Gallo de Vidrio, Searus y los accésits de Barro y Ángaro. Hemos reseñado en otras ocasiones algunos de sus libros y en nuestra tesis doctoral sobre poesía sevillana ha salido a colación en diversos momentos por haber estado relacionado con los grupos, revistas y colecciones poéticas en los que nos centrábamos, como Ángaro, Gallo de Vidrio o Barro.

Sabemos de él que es un hombre discreto, sencillo, entregado al arte como creador (pinta, escribe…) y como receptor, y una buena persona, que es la guinda de esta serie de adjetivos. Compartimos además una afición común, el flamenco, al que ha dedicado una serie de poemas de homenaje a las principales figuras del baile, publicados en la revista digital La musa y el duende, y algunas letras flamencas y semblanzas varias.

Tras una larga trayectoria como poeta, su “humilde paso por el inefable mundo de la poesía”, dice él, decide ofrecernos una obra más, la penúltima, nunca la última: Cónclave de dispersos y Remansos y añoranzas. Se trata de una reunión de poemas dispersos por revistas y años distintos, más una selección de haikus, un conjunto muy interesante que gracias a este cónclave, a esta reunión de enjundia podemos disfrutar en su conjunto.

            Como es habitual en su obra, aborda diferentes temas esenciales de la condición humana -amor, vida, tiempo…-, con una visión existencial y profunda, a los que añade a veces la denuncia o crítica social, como en el poema “¿Os miráis al espejo?” o en el acróstico “Maja desnuda”, publicado en el libro colectivo Poesía y Democracia (Corona del Sur, Málaga, 1976-1996):

D  esde que esta BELLA DAMA
E  s esclava del Poder,
alvive sin conocer
O  tra cama que su cama.
C  ada vez que un pobre clama
R  eclamando su ración
A  lícuota en el colchón,
C  on urnas y propaganda,
 I   ntenta  y logra el que manda
A  cabar con su ilusión.

            El amor aparece en “Tu cuerpo” con su fuerza sensual o en “Celos” con una potencia metafórica de primer orden (aquí un fragmento del segundo):

He cerrado los ojos,
la válvula celosa del instinto.
He guardado en mi pecho
el ladrido de corcho del orgullo.
He cortado las uñas
que me arañan las sienes,
por seguir respirando
las briznas de tu aliento.

            No falta la reflexión metapoética, como en “Declaración de amor a la poesía”, con imágenes tomadas de referentes gramaticales, poema premiado en el certamen de Poesía de Amor de Bollullos Par del Condado. Elegimos los versos de inicio:

Cuando tu boca, en llamas, me nomina
(nunca es beso común el que me ofreces)
y tus ojos me muestran cómo fluye
por ellos el deseo
(porque son tus miradas adverbiales)
y tus manos me llenan de adjetivos
(eso son tus caricias)
y tu cuerpo verbal se posesiona
de mi cuerpo,
sin dudar un segundo
me convierto en poema, para amarte.

            Juan es un avezado poeta y por ello domina los resortes métricos y estilísticos de la mejor poesía. Así, construye con acierto perfectos sonetos junto a poemas polimétricos más libres o sin rima, y ese ramillete de haikus que nos brinda como regalo. E igualmente maneja los recursos literarios con habilidad y efecto estético: la metáfora, el paralelismo…  Todo ello puede verse en poemas como “Cuando sientas un arpa de alfileres”, cuyo título, tan atractivo y sugerente, es ya una muestra de esa expresividad estética que apuntábamos. La segunda estrofa nos dice:

Yo soy quien reconoce
el friso que florece de palomas,
la piel adormecida de la seda,
el suspiro final de alguna llama
que rueda sobre el agua de adoquines,
la espuma distraída de mis dedos.

            Los haikus, que forman un cuerpo aparte, son logrados, intensos, dedicados a la fauna, a la flora, a la naturaleza y al paisaje, así como a algunos de sus poetas más queridos, de diferentes etapas (algunos de ellos también amigos personales), como Bécquer, Rosalía de Castro, Antonio Machado, Montesinos, Antonio Luis Baena, Francisco Basallote,  etc. Dejamos aquí una muestra mínima pero suficiente para animar al lector a la lectura de todos y cada uno de ellos:

Como mi alma,
por el cielo una nube
va solitaria.

 

Por los olivos
van, sinfónicas nubes,
los estorninos.

 

Las amapolas:
Un cónclave de besos
en verde alfombra.

 

BÉCQUER

Pupilas miran
cómo trinan tu muerte
las golondrinas.

 

ROSALÍA DE CASTRO

Amor, tristeza,
belleza en carne viva,
brumas gallegas.

            Estamos ante un poeta curtido en el fondo y en la forma, un poeta existencial, donde la intensidad vital se amansa en una serena evocación, sin ocultarnos en ocasiones el ardor de la vida y de la sociedad en su punto más áspero de intensidad y de desolación. Acerquémonos con confianza al remanso y al abismo de estos versos hondos y jondos.

José Cenizo Jiménez,

Doctor en Filología Hispánica.

 

 

 

Comparte