LITERATURA
NUEVO LIBRO DEL POETA VÍCTOR JIMÉNEZ
Por
José Cenizo Jiménez
Post #67

Os dejo mi impresión sobre el libro de poemas (soleares en este caso) del reconocido poeta sevillano Víctor Jiménez. Una obra muy recomendable, como todas las de su trayectoria:

Víctor Jiménez, Con todas las de perder, Libros Canto y Cuento, Jerez (Cádiz), 2019

UNA ENTREGA MÁS CON TODAS LAS DE GANAR

            José Cenizo Jiménez  

            Víctor Jiménez (Sevilla, 1957), poeta galardonado con los premiso de poesía “Paul Beckett”, “Florentino Pérez Embid” o “Rosalía de Castro”, entre otros, y editado en colecciones tan prestigiosas como las de Adonáis o Renacimiento, se arrima a la tradición de la soleá en su último libro, titulado usando uno de los recursos que más frecuenta, la ruptura de frase hecha: Con todas las de perder. Nosotros hemos titulado nuestra reseña “Con todas las de ganar”, siguiendo el juego, pues, a tenor de la calidad que siempre, y ahora también, demuestra el autor no cabe duda de que, una vez tendrá, como se dice en el teatro o en el cine, éxito de crítica y público.

            Editado pulcramente, con elegancia, por la colección “Canto y Cuento” que lleva desde Jerez de la Frontera el también poeta José Mateos, la obra se acompaña de una serie original y atractiva de collages de otro poeta reconocido, Juan Lamillar. Todo queda, pues, y qué bien, entre poetas, en estas tres distintas facetas.

            Todas las composiciones son soleares.  Un clásico no sólo de la lírica tradicional del flamenco, donde hace de soporte estrófico y literario al cante de la soleá (que usa otras estrofas también), sino de la llamada poesía culta o de autor, tan apegada o inspirada a lo popular en los grandes autores. Cómo no recordar las aportaciones de los Machado, Rafael Montesinos, Manuel Alcántara, Caballero Bonald, Fernando Quiñones, Félix Grande, Antonio Murciano, Moreno Galván, o más recientemente Javier Salvago, José Luis Rodríguez Ojeda, Juan Peña y tantos más (prologamos una edición de soleares, coordinada por Emilio Durán, hace unos años con la aportación de muchos autores).

            El libro reúne ciento doce soleares (inéditas cientos dos) y se divide, acertadamente,  en seis partes, dedicadas a temas variados y esenciales en la poesía y en la vida: infancia, vida, amor, tiempo, muerte, poesía. A nuestro parecer, las de infancia y tiempo quizá sean las entregas más logradas: en las de la primera sabe universalizar lo concreto, sus vivencias de niño en el barrio de San Bernardo de Sevilla, y en las del paso del tiempo da en la médula de la poesía, con el “latigazo”, como dice Antonio García Barbeito en el prólogo, propio de la soleá del cante flamenco. En tres versos debe contenerse un mundo poderoso, como en estas soleares de infancia y tiempo:

Los trenes, aquellos trenes,

siempre por aquellas vía…

Y el niño por los andenes.

 

Supo el niño, con los años,

que las riadas de la vida

lo arrastran todo a su paso.

 

Si no sabes qué es el tiempo,

ve y pregúntale a ese extraño

que te mira en el espejo.

 

Si todo lo cura el tiempo,

qué hago yo con esta pena

con los años que ya tengo.

            El poeta no ha querido mostrar sus soleares necesariamente para ser destinadas al cante, sino para que se lean como cualquier otro poema de corte popular o no. Sin embargo, muchas de ellas serán cantadas, como ya fueron algunas en la presentación exitosa en el Ateneo de Sevilla en octubre de 2019, porque no le van a la zaga a las mejores de la tradición del flamenco. Por ilustrarlo, una como “Ya no pienso en la escapada / (el síndrome de Estocolmo). / Me secuestró tu mirada” sería poco apta para lo flamenco (en teoría siempre), así como, obviamente, las que recrean metapoéticamente el mundo de la creación poética, mientras otras como “Por aquella Calle Ancha, / hay quien sigue viendo al niño / caminito de su casa” o  las dos últimas que citamos anteriormente encajan plenamente en el modelo expresivo y temático de las coplas flamencas cantadas o por cantar.

            En definitiva, otro libro maduro y redondo de Víctor Jiménez, con buena selección de soleares (aquí la mano de José L. Rodríguez Ojeda con precisión), excelente edición, variedad temática (para compensar la monotonía métrica), intensidad y emoción en cada verso (tercio si se canta), bien estructurado… Le falta, por así decirlo, algo que siempre se agradece y que está presente en la lírica del flamenco y en la poesía en general, el humor, la ironía. Ya lo confiesa el autor, por soleá:

Alguna gente me dice

que cómo, siendo yo alegre,

escribo versos tan tristes.

            Pero… Todo tiene su excepción. He aquí algunas con ese fino humor tan necesario, esa agudeza:

Amaba tanto los libros

que, lo mismo que a una amante,

al final les puso un piso.

 

Lo tuyo no tiene arreglo.

La vida se va con otros

y tú escribiéndole versos…

 

 

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