LITERATURA Y FLAMENCO
JUAN PEÑA Y SU ANTOLOGÍA "PALO CORTADO"
Por
José Cenizo Jiménez
Post #26

Les avanzo la crítica de este libro de Juan Peña, "Palo cortado", que deben conocer por su calidad. Gracias.

 

                                    JUAN PEÑA: ANTOLOGÍA POR DERECHO

            (Juan Peña,  Palo cortado, Libros Canto y Cuento, Jerez -Cádiz-, 2018)

                                                           José Cenizo Jiménez

Juan Peña (Paradas, Sevilla, 1961) es poeta de brevedad intensa, sencillez profunda, voz personal, poesía bien destilada. Esto encaja muy bien con la poesía del flamenco, o con las letras o copla flamencas, mejor dicho, de las que es un cultivador de gran calidad. Juan Meneses en su primer disco, De anhelos, quebrantos y otros cantes, 2018, canta algunas de sus mejores letras.

De sus libros Letras flamencas (Ed. Comares,  Granada, 1995), Nuevas letras flamencas (Pretextos, Valencia, 2000) y Teselas (Ed. AE, Jerez, 2007), más algunas composiciones inéditas para la ocasión, José Mateos selecciona para este libro-antología un buen número de composiciones.

En esta vertiente popular, cercana al mundo de la lírica del flamenco, en aire y métrica, se mueve bien el autor, a pesar de no ser lo que se llama un aficionado al flamenco en el sentido de conocedor de los estilos y tratar sus ambientes. Nada importa, pues Peña consigue, en tres o cuatro versos, que son los que estróficamente maneja, verdaderos logros que sin dificultad pueden y deben cantarse por su calidad, su mensaje, su delicadeza. Les pongo algunos ejemplos de letras o coplas redondas, que encajan directamente en el cante por soleá, por ejemplo:

 

De la rosa y de la vida

nos gusta tanto su olor

porque un día se termina.

 

Cierra puertas y ventanas,

y que se pare el reloj,

que no se escape la gloria

de estar juntitos tú y yo.

            Estamos ante una lírica intensa, de buena cepa, madura, como ese vino, el palo cortado, al que alude el título. Poesía que aborda desde una expresión sencilla, aunque sin desdeñar el uso de los recursos habituales de la retórica, los grandes temas universales en continuo vaivén: la vida y la muerte, el amor y el desamor, la pena y la alegría, la niñez y la madurez, la ilusión y el desencanto… Toda una filosofía que comprobamos en poemas como los siguientes:

El recuerdo es un pañuelo

que le va diciendo adiós

a un tiempo que ya no existe

y tal vez nunca existió.

 

Tienes una fuentecita

donde yo voy a beber.

Por más veces que allí bebo

no se me quita la sed.

 

El hombre busca una sombra,

que se rompe y desvanece

cuando las manos la tocan.

            Y el humor, la agudeza, la ironía, que nunca deja atrás Juan Peña, como en este fino ejemplo:

Que era muy malo beber

leí en un papel un día,

y de dejado de leer.

            Estamos una nueva y gran oportunidad para cualquier lector de acercarse a una colección enjundiosa de versos breves e intensos, y por supuesto para los cantaores, que encontrarán aquí, como queda dicho y demostrado, muchas letras que están pidiendo ser interpretadas, sentidas a fondo a través del cante.

 

 

 

 

 

 

 

 

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